Las Macetas en la Jardineria

MACETAS:
Proporcionada a la importancia de la planta, la maceta permitirá a las raíces estar a sus anchas, pero sin exageración. Cuando se hace demasiado pequeña, se trasplanta la planta (véase página 81).
Las formas tradicionales, las más utilizadas, están muy indicadas, así como las macetas de arcilla cocida, rosada o blanca, o de loza. Sin embargo, las macetas de plástico son cada día más apreciadas.
Lo importante es elegir un recipiente que tenga uno o varios agujeros de desagüe.
CONSERVACIÓN:
Las macetas de arcilla cocida quedan rápidamente deslucidas. Por tal motivo hay que cepillar su exterior tantas veces como sea necesario. A cada nueva utilización, la maceta deberá por otra parte ser cuidadosamente limpiada y desinfectada (lejía).
Para permitir el desagüe del exceso de agua de riego o de lluvia (plantas de balcón), es necesario preparar un dispositivo de fácil ejecución:
para una pequeña maceta, un simple casco de maceta rota o una piedrecita bastan para obturar el agujero;
para una gran jardinera se pueden preparar una capa de piedrecitas, pero los agujeros de desagüe deberán protegerse siempre con una gruesa piedra o con una plancha de fibrocemento imputrescible.
Las macetas y jardineras más prácticas son: desde luego, las macetas con reserva de agua que permiten riegos menos frecuentes (cosa que es importante, por ejemplo si hay que ausentarse por vacaciones). Se obtiene así un regular reparto de agua.

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