Plagas de jardin

Camuflados.
Hay otros insectos que son despreciados, pero que como lo presienten, se esconden. El palote (Bacunculus phyllpus), la mantis religiosa (Coptopterix gayi) y las langostas (Elasmoderus lutescens) tienen eficaces métodos para no ser atrapados por sus enemigos.
La mantis religiosa es un insecto muy importante, porque se come a otros, principalmente a polillas y moscas, sirviendo de control. Es de un color verde intenso y está permanentemente en cuclillas, a la espera de su presa. Vive por lo general en plantas y flores y puede llegar a su casa porque le atrae la luz.
Las langostas son unos voraces animalitos que comen mucha hierba, hojas y pasto. En Chile no representan ningún peligro, pero en otros lugares suelen convertirse en plaga, arrasando con todo lo que hay a su paso. Aquí son controladas por otras especies. Son de color verde o café, dependiendo del lugar donde se encuentren. Hay algunas que pueden llegar a medir 7 centímetros.
Por último tenemos a uno de los insectos objeto de más mitos, el palote. De cuerpo alargado, parece una astilla, es de movimientos lentos y libera una sustancia maloliente o se camufla para pasar inadvertido. Es herbívoro, come plantas o arbustos y no reviste ningún peligro para el ser humano. Se reproduce año por medio; es muy probable que si este verano vio algunos en su parcela, el próximo no vea ninguno.
Si a pesar de todo lo que le contamos no desea ver insectos en su casa, tome las siguientes precauciones: no coloque flores de colores vistosos en las afueras de su casa o por lo menos póngalas a unos cuantos metros, y así no tendrá que recibir a los bichitos perdidos que equivoquen el camino. Barra las hojas que caigan, no acumule basura y limpie los rincones de su casa.
Si esto no basta, ponga rejillas en las ventanas y puertas para que cada uno tenga los límites claros. Por favor, no los mate por susto o porque son feos; son los mejores guardianes que puede tener en su jardín o parcela.

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