Archivo de la categoría ‘Como Reproducir las Plantas’

ALMACIGOS

Jueves, 10 de mayo de 2012

ALMACIGOS
Se pueden hacer almacigos de antirriniums (perritos), pensamientos, petunias, zinnias, celosía, alhelí, calciolaria, clavelina, aliso, amapola, heliotropo, phox, verbena.

Trasplantar una planta

Jueves, 10 de noviembre de 2011

Dividir para multiplicar
En el caso de muchas perennes, la división brinda nuevas plantas para colocarlas en otros sitios, controlar el tamaño de la planta madre y rejuvenecer los ejemplares envejecidos, cuando el exceso de retoños amenaza la salud o la floración de sus vecinas. Con excepción de las regiones que soportan inviernos duros, el otoño es el momento indicado para dividir las perennes que florecen en primavera y en verano, y la primavera lo es para las plantas que florecen en otoño. En las zonas de inviernos inclementes, la división se ha de hacer en primavera, pues asi las plantas tendrán toda una estación de crecimiento para poder recuperarse antes de volver a florecer.
Las plantas se dividen después de haber cortado el follaje, antes del invierno, o bien antes de que vuelva a brotar a principios de la primavera. Se debe cavar alrededor de la raíz principal para sacar la planta, y a continuación se cortan o parten las raíces para hacer la división. Algunas plantas de raices superficiales, como las primaveras o el muguet, simplemente se separan cuando se las saca de la tierra. Otras, como el flox, necesitan cierta manipulación para separar sus numerosas raíces finas, e incluso hay algunas, como las de la azucena, que requieren cierto esfuerzo: se pueden clavar dos cavadores en medio de la masa de raíces, y de inmediato se hace palanca con ellos; después de recortar las raices dañadas, y de esparcir materia orgánica en el sitio adecuado, se plantan las matas divididas. Si no se utilizan todas, serán un buen regalo para algún amigo, o podrán poblar otra zona del jardín.

Plantar Pyracantha

Miércoles, 16 de junio de 2010

COMO Y CUANDO PLANTAR
Como otros arbustos de hoja perenne, es preferible plantar Pyracantha de septiembre a octubre o entre abril y mayo, cuando ha pasado el riesgo de que las plantas jóvenes se vean expuestas a los rigores del invierno y los vientos helados. Aunque por lo general se recomiendan estos períodos por más seguros, no hay nada que impida plantar los ejemplares cultivados en maceta (que son la mayoría) en cualquier época en que el tiempo no se presente muy severo. Si se hace así, es importante mantener los ejemplares bien regados cierto tiempo.
Como la mayor parte de las especies alcanzan una extensión definitiva de unos 3 m, ésta ha de ser la distancia de plantación si se quiere formar un arriate arbustivo. En un parterre mixto, la distancia a sus vecinos se
determina de la forma usual, sumando a la extensión definitiva de Pyracantha la prevista para sus vecinos y dividiendo el resultado por dos.
Salvo que se adopte la técnica ya mencionada de formación de un seto de Pyracantha, la distancia entre ejemplares para lograr un buen espesor ha de ser de 2,5-3 m.
Como Pyracantha suele cultivarse en maceta, para plantar un ejemplar aislado es necesario cavar un hoyo de un diámetro unos 10 cm mayor que el del cepellón y de una profundidad tal que la tierra de la maceta quede exactamente a ras de la superficie del suelo. Hay que mezclar con la tierra del fondo de este hoyo material forma-dor de humus, como compost, estiércol o turba húmeda. Tras extraer la planta de la maceta y colocarla en el hoyo, se introduce algo de la tierra cavada en torno al capellón (sin apretar demasiado) y se pisa ligeramente alrededor de la circunferencia abierta. Por último se nivela la superficie del suelo, dejándolo suelto. Antes de plantar se sumerge en agua la maceta hasta que dejan de salir burbujas. También se clava una estaca en el momento de plantar, porque Pyracantha necesitará seguramente un soporte durante los primeros días.

Siembra de plantas en la Jardineria

Lunes, 19 de enero de 2009

SIEMBRA:
Incluso para los pequeños aficionados es posible sembrar las semillas de la planta elegida en una maceta no demasiado grande y bien drenada, es decir, repitámoslo, que deje escurrir bien el agua gracias a una capa de gravilla colocada en el fondo. Es necesario que la tierra esté bien tamizada (pasada por el tamiz o por el colador). Las semillas se colocarán en la tierra bien apisonada y serán ligeramente enterradas.
Se regará muy ligeramente con un pulverizador, para no desplazar las semillas, o con un tapón parecido al utilizado por las planchadoras.
Recubrir la maceta con un cristal o, en su defecto, con un trozo de plástico transparente.