
En el baño. Hecho sorprendente, una de las aplicaciones cosméticas más eficaces de las plantas —el baño de plantas— se utiliza muy poco en nuestros días. Puede que haya que echar la culpa a la preocupación por el rostro, pero lo cierto es que en los siglos XVII y XVIII y durante el Imperio Romano se concedía gran importancia a este tratamiento cosmético. La capacidad de la piel para absorber las sustancias terapéuticas presentes en las infusiones de plantas es tal que algunos herboristas médicos utilizan el baño de hierbas para curar gran número de dolencias.
Entre las plantas que se utilizan en baños aromáticos y relajantes figuran el laurel, el franchipániero, el geranio, el jazmín, el espliego, el limón, el levístico o lingústico, la menta, el poleo, el romero, la rosa, el abrótano, el tomillo, la violeta y asperilla olorosa. Para los baños medicinales, la serie incluye la manzanilla, la consuelda, el saúco, las siemprevivas, la alquemila, el tilo y la caléndula. Se prepara una infusión concentrada con la planta y se vierte en el agua del baño.