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El helécho ideal

Miércoles, 16 de marzo de 2011

El helécho ideal

Los más fáciles de cultivar: Cvtronium (las hojas se parecen a las del acebo), Da-valia, Pteris crética, Nephrolepis (en todas sus variedades), Asplenium nidus (el de las hojas lancioladas), Pellaea rotundl-folia (pequeñas hojas redondeadas y duras).
Para colgar: Nephrolepis Adiantum Para lucir solos (los más vistosos): Nephrolepis
Asplenium nidus
Blechnum gibum (tiene la apariencia parecida a la de una pequeña y frondosa palmera)

Helechos

Martes, 15 de marzo de 2011

Estas plantas criptógamas son contemporáneas de los ginkgos y de algunas coniferas.
La familia de los heléchos es extensa y abarca desde variedades de unos pocos centímetros hasta gigantes de más de veinticinco metros de altura y hasta los hay que, por su aspecto físico no lo parecen como, entre otros, el Asplenium nidus de hoja lanciolada.
Como plantas decorativas de interior se pusieron de moda durante el siglo pasado. Se los cultivaba en invernaderos en cajas acristaladas. Estos heléchos suman unas 2.000 variedades y nuestros abuelos preferían las de hojas sutiles y delicadas y foliación abundante.
Ahora mismo tienen fama de “plantas difíciles”. El problema consiste en que no se llevan bien con nuestras modernas pautas del confort: la calefacción es su enemigo número uno.
Sin embargo, con algunos cuidados, los heléchos pueden vivir y dar muchas satisfacciones y se cuentan entre las más elegantes de las plantas de interior.

Algunas pautas para el éxito:
Temperatura: Entre 15°C y 24°C para casi todos ellos.
Luz: Contra lo que suele suponerse los heléchos no son amigos de la sombra. La buena luz indirecta de una ventana orientada al sur es ideal para ellos.
Riegos: El compost debe mantenerse húmedo, pero el exceso de riego es inconveniente y, en invierno conviene reducir los riegos.
Aire húmedo: Es conveniente duchar las hojas con una lluvia fina, de tanto en tanto. La calefacción por losa reseca el aire y los perjudica.
Cambio de maceta: Debe realizarse en primavera, sin enterrar el cuello de la raíz.
Multiplicación: Lo más sencillo es dividir las plantas en dos o tres partes (cada una con su raíz). Algunas variedades producen plantas jóvenes en los extremos de los estolones.

Problemas:
Puntos marrones en el envés de las hojas: Curiosamente no son un problema sino una prueba de que la planta está sana, es adulta y se ha cubierto de esporangios (donde están las esporas que suelen hacer que la planta se multiplique por sí misma, invadiendo incluso macetas vecinas).
Hojas amarillentas o con manchas marrones y caída algunas de ellas: Aire demasiado caliente.
Planta flaccida y marchita: Riego escaso o aire demasiado seco.
Vegetación pobre: Falta de abono.
Manchas marrones distribuidas en forma irregular en las hojas: Plaga de Lecaninos. Combatir con un producto fitosanitario específico.