Archivo de la categoría ‘La viña’

Cuidados de la viña

Viernes, 27 de mayo de 2011

Los cuidados anuales de mantenimiento comienzan tras la recolección y la poda. Deben quitarse los centímetros superiores de tierra del suelo y sustituirlos por una nueva capa de compost mezclado con harina de huesos. Mantenga una plena ventilación desde ahora hasta febrero con el fin de mantener la parra en estado latente durante la temporada fría. Al empezar la primavera, ajuste la ventilación de forma que logre una temperatura de unos 10° C, y riegue a fondo los días soleados, para todos estos cuidados se hace casi imprescindible tener una estación metereológica en casa, hoy en día se pueden encontrar multitud de ellas a diferentes precios y características en internet, por lo que no será un problema.
Reduzca los brotes jóvenes a una yema y guíe la nueva vegetación que nazca. En mayo, el crecimiento será rápido. Vaya rodrigando a medida que sea necesario, dejando las hojas separadas del cristal. Polinice a mano las flores golpeando las ramas con sequedad para extraer el polen de las anteras; a continuación encierre los ramilletes entre las manos y frote ligeramente hacia abajo. La polinización debe hacerse más o menos a mediodía. El polen ha de estar seco. Cierre para conservar el calor.
Tras la polinización, riegue el invernadero y el bancal a fondo. Cuando aparezcan las uvas, elimine todos los racimos con mal aspecto y, un poco más tarde, cualquiera que se considere sobrante en relación con la longitud del tronco. Utilice unas tijeras de vendimiar para cortar las uvas. La experiencia le indicará cuántas tiene que quitar, aunque en general se corta una tercera parte de las que lleve el racimo, quitando siempre las laterales e internas de cada sarmiento fructífero y dejando las de la punta.
A partir de este momento la temperatura debe mantenerse en torno a los 10°”C, con una humedad suficiente, aunque nunca a expensas de la ventilación; naturalmente, hay que evitar asimismo que en los días de sol fuerte la parra se «cueza» o se queme. Si hace mucho calor, pinte los cristales.
Tras el aclareo de los racimos, aplique un fertilizante normal para vides, empape el bancal y cubra con compost. Pince los brotes secundarios nacidos después de la poda habitual.
En julio, las uvas se henchirán de forma visible, y dejarán de hacerlo dos o tres semanas más tarde. Este es el período de formación de las pepitas, pasado el cual se reanudará el crecimiento. Cuando esto ocurra, aplique una segunda capa de abono. Si la vegetación es buena y los frutos se forman normalmente bien, no será necesario este segundo abonado.
De julio a agosto, abra la ventilación desde por la mañana temprano hasta avanzada la tarde, después de haber regado a fondo, pero deje un poco abierta la cubierta durante toda la noche. Asegúrese de que el suelo está siempre húmedo. En agosto reduzca el grado de humedad regando menos. Las uvas ya están próximas a la madurez; examínelas con frecuencia para quitar inmediatamente cualquiera que tenga señales de putrefacción. Haga la recolección cortando los racimos y cogiéndolos por el rabo.

La vid

Lunes, 23 de mayo de 2011

Las vides no crecen bien en zonas muy húmedas como son las de las costas cantábricas y gallega, que, además, gozan de poco sol. Para quienes habitan estos lugares, les sugerimos un cultivo poco corriente en nuestro país, como es el de la parra de invernadero. A él dedicamos, por este motivo, un amplio espacio.
Por lo demás, la parra, adosada a un muro cálido y soleado, tiene la posibilidad de desarrollarse bien prácticamente en toda la geografía nacional, con las excepciones mencionadas anteriormente.
Para cultivar en invernadero, es mejor plantar en el interior del mismo, aunque también puede optar por plantar en el exterior y conducir la vid al interior, preferiblemente a través de los cimientos. Con este último sistema, se consigue un mayor sistema radicular y una planta más desarrollada.