Archivo de la categoría ‘Las Plantas’

Sedum

Domingo, 1 de enero de 2012

Sedum. Otro género muy variable, fácil de multiplicar a partir de las hojas. Su color se intensifica al sol; las flores son pequeñas y estrelladas. A este género pertenecen las conocidas pampajarito y uña de gato.

Lathyrus

Jueves, 24 de noviembre de 2011

El precioso Lathyrus (guisante de olor), que no es comestible, sirve de fondo a lozanas hileras de plantas de albahaca moruna y de albahaca común verde y roja. En el extremo del macizo, las matas de mejorana, estragón, perejil, cebollinos y salvia rematan el conjunto.

Plantas en jardines

Jueves, 3 de noviembre de 2011

Algunos conjuntos de perennes, anuales y bulbos se han venido usando durante un tiempo lo bastante largo para que se los considere clasicos. Una de estas combinaciones, adecuada para un arriate que tenga sol parcialmente, se verá en el plano que se explica en el apartado “Encanto primaveral a lo largo de un camino”, en páginas posteriores. Este diseño une los bulbos clásicos de la primavera (narcisos, rompenieves y tulipanes) a las perennes tradicionales (dicendras, peonías y azucenas) y cubre los espacios con anuales ampliamente conocidas (alegría de la casa).
Para mantener un color determinado en toda la estación, existen varias combinaciones. En la gama del azul al azul purpúreo, se puede recurrir en primavera a los crocos, lirios, ceanotos y anémonas; para principios del verano, a las campanillas, gencianas y hierba de gato; para el verano, a las espuelas de caballero, espliego y lobelia; para finales del verano, al acónito, agerato y áster.
En muchos de los arreglos que se hacen con anuales y con perennes, se integran plantas de follaje llamativo para que sirvan de telón de fondo o llenen espacios vacíos. Una posibilidad interesante es la que brinda el ricino (anual), que crece con relativa rapidez, y alcanza una altura de 2.50-3 m, a la vez que exhibe hojas elegantes, lobuladas, de color verde oscuro. El acanto es una perenne de 45 a 120 cm de altura, que tiene hojas ásperas y muy perfiladas. En el diseño de un macizo de colorido continuo, que se analiza en páginas siguientes, una anual como el coleo se une a perennes como la artemisa o la Hasta. Las especies de coleo híbrido ofrecen una amplia variedad de hojas brillantes, y son ideales para llenar espacios en breve tiempo, pues crecen rápidamente. Las hojas suaves y plateadas de las diversas especies de artemisa suavizan las transiciones entre colores fuertes. Las variedades mas altas se transforman en un buen complemento para las flores de tonos oscuros e intensos, y las de menor altura son excelentes para setos bajos.
Las hojas de Hosta están entre las más independientes y ornamentales de las perennes que toleran la sombra, y van desde las lisas a las de nervaduras muy marcadas, y de los tamaños reducidos a los muy grandes. Su colorido puede ser pleno, en una amplia diversidad de matices, que incluyen el verde amarillento claro, el azul y el verde, ademas de versiones con puntos de tono contrastante. La mayoría de las variedades de Hosta dan flores de tono azul lavanda o blancas, similares a las azucenas, y algunas de ellas tienen fragancias dulces muy delicadas.
También los bulbos brindan el interés y el contraste de su follaje en la composición de un arriate o de un macizo. Sus hojas largas, elegantes y por lo común lisas se diferencian de las de la mayoría de las anuales y de las perennes por su textura y por su forma recta o arqueada. Las hojas lanceoladas del lirio y de la crocosmia son un complemento atrayente para las matas de perennes como la Hosta.

Plantas de la sombra

Miércoles, 2 de noviembre de 2011

Una combinación exuberante a la sombra
Estas plantas, que no reciben más que el primer sol de la mañana, se lucen en la sombra de la tarde en un jardín de Eugene, estado de Oregón. Las matas de eulalia de la variedad “Morning Light” destacan entre las flores rosadas de las heucheras, los heléchos, hostas y un pinabeto

El tallo

Miércoles, 13 de julio de 2011

El tallo
Tanto el leñoso como el herbáceo cumplen la función de sostener las hojas, las flores y los frutos. Además, transportan (junto con las ramas) la savia bruta hasta las hojas, desde donde se distribuye en forma de azúcares y almidones (savia elaborada).

Partes del tallo
Nudos: pequeñas prominencias circulares donde se insertan las hojas.
Entrenudos: espacio comprendido entre dos nudos. Yemas: corpúsculos ovoides de gran importancia; están situadas en el extremo de las ramas y en las axilas de las hojas.

POTO O ECINDAPSO

Domingo, 22 de mayo de 2011

POTO O ECINDAPSO
(Potho o Scindapsus)
De la familia de las Aráceas, su nombre deriva del griego «skindapsos», que significa hiedra y, por extensión, planta que trepa. Son originarias de las zonas tropicales de Australia y sudeste de Asia.
Descripción
Rastreras y perennes, se cultivan especialmente por la belleza de sus brillantes hojas variegadas en blanco, amarillo o verde más claro.
Reproducción
Se multiplican mediante esquejes o división de la macolla, plantando directamente en una mezcla de tierra vegetal y arena. Necesitan para arraigar un ambiente húmedo y cálido. Otro sistema es hacer brotar raíces introduciendo el esqueje en agua fertilizada. Todas estas operaciones se pueden realizar en cualquier época del año.
Situación
Crecen en la mezcla de tierra descrita para la multiplicación. Necesitan una situación luminosa y cálida y pueden colocarse en un cesto colgante o junto a un soporte para que trepen. Sobre todo hay que evitarles el sol directo.
Agua
Necesita tener siempre la tierra húmeda, especialmente en verano, época en la que se debe aplicar riegos abundantes. Agradecen la pulverización de las hojas.
Cuidados especiales
Por tener un crecimiento muy rápido, precisan de mucho abono y un cambio anual de maceta.

Terrazas

Martes, 3 de mayo de 2011

Si pusiéramos en una balanza las ventajas e inconvenientes de estos jardincitos urbanos, quizá pesarían más las primeras, porque en ellos se consigue mayor protección contra las heladas, la sombra adecuada en épocas calurosas y el riego necesario sin problemas… a no ser que haya restricciones. Entre los inconvenientes podríamos citar el paisaje opresivo en algunos casos, el espacio reducido y, a lo mejor, la sombra permanente de algún gran edificio próximo, etc. que limita la elección de plantas.
En cuanto al espacio, se puede «ampliar» con una buena planificación. Si la sombra es inevitable, habrá que plantar especies que vayan bien con esa situación. Y el «paisaje opresivo», se combate formando una pantalla con una combinación de espalderas, plantas y quizá algún arbolillo bien elegido.
No saben bien lo que se pierden, quienes piensan que un espacio pequeño no merece tantas molestias.
Si no hay mucho sitio, es imperativa una disposición sencilla. La sombra, que impone dificultades a su desarrollo y períodos de intensa actividad y crecimiento desordenado, hace que el césped sea algo casi siempre impensable en un entorno urbano. Pero una superficie dura, puede sustiturlo: permite dejar las bicicletas de los niños y poner una mesa y unas sillas, e incluso una cocina para quienes gusten de hacer al aire las tareas de la casa. Además, las superficies duras secan en seguida después de la lluvia, de forma que pueden aprovecharse al máximo todo el año.
Disponer de agua es una ventaja obvia en un jardín situado en una ciu-
dad en que el verano sea muy cálido y seco. Una pequeña fuentecilla elevada en un rincón y adornada con cantos rodados, guijarros y hasta una muela de molino vieja a través de la que surja el agua, constituye un refrescante elemento decorativo. Además, el sonido del agua contribuye a la sensación de frescor.
Quizá el mayor inconveniente sea la atmósfera más o menos contaminada. El polvo y la suciedad del aire afectan a las plantas, ya que pueden llegar a bloquear los estomas o poros diminutos por los que respiran las hojas. Las especies de follaje grisáceo y afieltrado son especialmente sensibles, ya que los pelos fijan una capa de polvo gruesa que es difícil de eliminar.
Con cuidado a la hora de planificar, no será difícil lograr una agradable composición.

Plantas perennes

Lunes, 28 de febrero de 2011

Las perennes
Momento de podar las plantas invernales antes de que se llenen de nuevos brotes, empleando tijeras de podar cortando bastante los tallos, los cuales, tras los primeros riegos, comenzarán a crecer con fuerza. Respecto de las especies leñosas, aún pueden ser transplantadas cuidando de hacerlo en días nublados, hágalo sobre suelo húmedo y previo a la operación, es conveniente que instale unos días antes al ejemplar en su maceta en el lugar donde será colocado. Prepare el hoyo, dejando espacio suficiente para las raíces y para rellenar con tierra suelta, distribuyendo una capa de mantillo alrededor.

Plantas que necesitan poca agua

Miércoles, 2 de febrero de 2011

Plantas que necesitan poca agua
Una alternativa para evitar problemas de escasez de agua son las plantas autóctonas. En el clima mediterráneo hay muchas especies (buganvilla, madreselva o caléndula) que apenas necesitan que las riegues, ni siquiera durante los meses de verano. Únicamente, necesitarás hacerlo cuando se produzcan sequías o temperaturas más altas de las habituales en cualquier estación del año.

Las plantas viejas y nuevas

Martes, 18 de enero de 2011

Plantas nuevas y plantas viejas
Entre las principales causas de la muerte de las plantas para interior está el cambio de ambiente. Cuando compramos nuevos ejemplares para traer a casa los sometemos a un stress notable, del cual saldrán airosos solamente aquellos que logren la aclimatación o adaptación al nuevo lugar en que viven.
El período inicial en un nuevo ambiente es el más crítico para las plantas, en el que se vuelven más débiles y, por lo tanto, más susceptibles a la aparición de enfermedades y al ataque de insectos. Debemos aprender cuáles son los requerimientos de la planta que compramos y brindarle cuidados especiales cuando recién llega a casa. No mejorará las cosas cambiarla permanentemente de lugar para ver si así se “cura”, porque sufriría un stress mayor. ¿Qué sucedería con nosotros si nos tuviésemos que mudar de casa cada tres o cuatro días? Ni siquiera resistiríamos mudarnos cada tres o cuatro meses. Con nuestras plantas pasa algo similar. Es preferible ubicarlas en un sitio que sea más o menos definitivo y tratar de lograr su aclimatación a “ese” lugar. Tampoco será una buena decisión cambiarlas permanentemente, tirando la que se enfermó y comprando una nueva. Lo más racional es aprender a cuidar cada una de ellas con lo cual evitaremos la frustración que nos trae la enfermedad y la muerte.
Si bien las plantas que recién traemos a casa merecen una mayor atención, no debemos olvidarnos de las “viejas”, aquellas que parecen tan bien aclimatadas que no necesitan más que agua. Si retomamos el concepto de que son seres vivos, que siempre necesitarán cuidados, podremos ver que cada planta crece y se desarrolla con un ritmo propio y que, llegado un momento de su vida se tornará más susceptible a las enfermedades y los insectos, por características propias de su ciclo vital o, inclusive, por envejecimiento. De ahí que nunca se las debe descuidar, aunque se asuma que ya están bien adaptadas. La prevención es fundamental y para prevenir, habrá que -nuevamente-conocerlas bien, a cada especie y a las plagas y enfermedades que puedan afectarla