Archivo de la categoría ‘Suelo’

Rhizobium

Lunes, 20 de junio de 2011

Los Rhizobium
Las bacterias del género Rhizobium, que viven en simbiosis con las raíces de las leguminosas, capturan el nitrógeno del aire y lo modifican para que pueda ser absorbido por las plantas; en contrapartida, el vegetal que las hospeda les proporciona azúcares.

Humus

Domingo, 19 de junio de 2011

Materia orgánica

La expresión es muy utilizada, aunque su definición es algo vaga. Existen diversas clases de materia orgánica, en varios estados de descomposición y con propiedades muy diferentes. Cualquiera de estos tipos está formado por restos de animales y vegetales en distintas fases de descomposición, el humus resultante de la degradación de aquellos restos y también las reacciones de las nuevas sustancias formadas. El humus, producto final de los procesos de descomposición, es la parte más activa y estable de la materia orgánica. Sus propiedades influyen en la fertilidad del suelo. Es importante destacar que aunque todo humus es materia orgánica, no toda la materia orgánica es humus.

TIPOS DE HUMUS
De las condiciones del suelo donde se descomponen los restos orgánicos, dependen las distintas formaciones de humus. Podemos mencionar:
• Humus mull: se origina cuando la descomposición de la materia orgánica se produce en un suelo rico en calcio, esponjoso, bien aireado, con un pH superior a 5,5 y vida microbiana muy activa.
Sus grumos estables le otorgan al terreno una buena estructura que permite que el aire y las raíces penetren con facilidad.
• Humus moder: está compuesto por la descomposición de la materia orgánica en suelos con un pH entre 4 y 5,5 y sitios donde la actividad de los microorganismos se ve reducida por el frío. Es un buen tipo de humus.
• Humus mor: se forma en suelos ácidos, encharcados y compactados o en las zonas de clima muy frío. En estas condiciones, los microorganismos trabajan con dificultad y consiguen como resultado un humus ácido, con poca capacidad coloidal y pobre en nutrientes.

Bacterias del suelo

Jueves, 16 de junio de 2011

Principales microorganismos

En la descomposición de la materia orgánica, las bacterias son los seres más activos; pero si el suelo se acidifica, estos seres diminutos son reemplazados por los hongos. Cuando hay sequía, el trabajo queda en manos de los actinomicetes.

Microorganismos en el suelo

Miércoles, 15 de junio de 2011

Rara vez nos preocupamos por los pequeños seres vivos que pueblan el suelo, a menos que alguno de ellos se transforme en una plaga; sin embargo, estos diminutos animales y vegetales, la mayoría microscópicos, tienen funciones muy importantes. El trabajo que realizan es muy vanado. Las lombrices y las larvas, entre otros insectos, cavan túneles por los que el aire y el agua circulan y las raíces penetran fácilmente en la tierra; también, descomponen la materia orgánica, y así sus macro y micronutrientes pueden ser absorbidos por las plantas; fabrican el humus que mejora la estructura del suelo, generan las sustancias que ayudan a los cultivos a defenderse de las enfermedades y los elementos que unen las partículas del suelo haciéndolo resistente a la acción de la lluvia y el viento. Además de los seres
mencionados, existen otros organismos diminutos que cumplen importantes funciones para la vida del suelo.

Principales microorganismos

• Las bacterias
Conforman el grupo más numeroso de microorganismos que pueblan el suelo. Esenciales para la vida de nuestro planeta, estos pequeños seres transforman el nitrógeno de la materia orgánica en nitrógeno mineral; también hacen que el azufre pueda ser absorbido por las plantas. Además, son capaces de retirar el nitrógeno del aire para transferirlo a las raíces.
• Los hongos
Su sola mención provoca terror entre los amantes de las plantas, pues algunos son
responsables de importantes enfermedades; sin embargo, la mayoría de estos seres es beneficiosa. Además de ser muy eficientes en la descomposición de la materia orgánica, los hongos consiguen trabajar en suelos con elevado tenor de acidez, donde las bacterias viven con dificultad.

• Los actinomicetes
Son vegetales unicelulares cuyo cuerpo se ramifica en pequeños hilos, como los de los hongos. Son muy activos en la descomposición de la materia orgánica, pues consiguen atacar los materiales más resistentes. No toleran los suelos ácidos; pretieren los húmedos y aireados, pero soportan muy bien las sequías.

• Interacción
Las bacterias, los hongos y los actinomicetes son los microorganismos más numerosos y activos del suelo. Los mismos trabajan de manera compensada, aumentan o disminuyen de acuerdo con las variaciones del tenor de humedad del suelo. Cuando el sustrato se seca aumenta el número de actinomicetes y disminuye el de bacterias; si el terreno se acidifica los dos son sustituidos por los hongos, que pasan a descomponer la materia orgánica.

♦ Microorganismos del suelo
Hongos, bacterias y actinomicetes. Las funciones de estos microorganismos son:
♦ Estructuran el suelo, tornándolo más resistente a la erosión.
♦ Descomponen la materia orgánica y sintetizan las sustancias (orgánicas e inorgánicas) para que puedan ser asimiladas por el suelo.
♦ Fijan los nutrientes.

EL SUELO

Martes, 24 de mayo de 2011

COMO PREPARAR EL SUELO
El factor esencial es un buen drenaje. Las vides irán bien en gran variedad de suelos, incluso en los muy pesados, siempre que las raíces no lleguen nunca a estar secas ni inundadas. Si cree que debe mejorar el drenaje de un suelo pesado, cave un bancal de 60 cm de profundidad y 90-120 cm de ancho, cubriendo la base con una capa de cascotes de 25-30 cm de profundidad, mezcle las capas inferiores del suelo con una o dos carretillas de arena gruesa de jardín, viértala en el foso y a continuación cubra con la capa de tierra superficial. El arriate puede ser todo lo largo que se quiera, pero nunca inferior a 1,2 m. Aunque sea mucho trabajo, merece la pena ya que una vid puede durarle toda la vida. El bancal necesitará tiempo para asentarse.
Cuando el suelo no necesita medidas especiales, cave bien el área que han de ocupar las raíces en los primeros años; mezcle algo de cascotes, una media docena de paladas de ceniza de hoguera y harina de huesos a razón de aproximadamente 100 g por m2. En este momento no merece la pena aplicar el abono fuera de la zona que han de ocupar inmediatamente las raíces. Para empezar bastará con una superficie de 1,8 m a 90 cm a cada lado del punto de plantación. Tratándose de un bancal de 90 cm de ancho, la superficie será de 1,5 m2.

Suelo EN ESTA ZONA ESTÁ PERMITIDO EL CÉSPED

Jueves, 23 de septiembre de 2010

Suelo
EN ESTA ZONA ESTÁ PERMITIDO EL CÉSPED
• Gracias a la elevada pluviometría de la zona el riego se reduce a la mínima expresión, aunque en verano deberás efectuar aportaciones moderadas. Mantente en guardia ante las malas hierbas.
• Intercala caminos y accesos en una pradera demasiado extensa. Las losas de granito u hormigón, anti-
deslizantes, van bien en los climas lluviosos y dan al jardín una sensación de calidez y elegancia. • Asimismo, la implantación de macizos de especies tapizantes y cubresuelos (hiedra, brezos, hebes, etc.) es una solución muy efectiva para reducir el mantenimiento de grandes superficies.

Suelo PAVIMENTOS DUROS

Miércoles, 15 de septiembre de 2010

Suelo
PAVIMENTOS DUROS
• Elige materiales a prueba de heladas, grave contratiempo de esta zona. Por ejemplo, las losas de barro cocido o ladrillos de arcilla, aunque pueden resbalar si están húmedos.
• Igual de duraderos son los adoquines de granito o pavés, semejantes a los ladrillos, pero de forma más irregular. Admiten originales diseños en cículos, tramado de tejido, espiga, etc.
• Menos rígido que los anteriores es la arena de río, adecuada para complementar diseños realizados con ladrillos, piedra o césped. La principal desventaja es que suele invadir superficies adyacentes con suma facilidad.

La tierra

Sábado, 6 de marzo de 2010

Cada submuestra se extrae a una profundidad de 20-25 cm, y debe mezclarse a continuación cuidadosamente con las demás. Al final, de la tierra obtenida, se separa una parte de unos 500 g de peso, más que suficiente para realizar el análisis. Ésta constituye la muestra final que hay que proporcionar al laboratorio. Hay que tener el cuidado de extraer piedras y guijarros, porque el análisis sólo se hace de la tierra fina. La extracción debe realizarse en varios puntos, excluyendo en todo caso los márgenes del campo que, por lo general, tienen una composición física distinta de la media.

Terrenos

Domingo, 28 de febrero de 2010

A continuación se describen los métodos principales, partiendo de los más prácticos. Hay un método muy sencillo, aunque más bien aproximado, para realizar una primera valoración de la textura del terreno. Consiste en coger con la mano un puñado de tierra, apretarla y después dejarla resbalar por la palma de la mano. Para obtener resultados válidos hay que evitar que el terreno esté demasiado seco ni excesivamente húmedo.  El terreno resbala velozmente por la palma de la mano y desaparece sin dejar partículas residuales sobre la misma. En ese caso, el terreno es suelto.

Tipo de terreno

Sábado, 27 de febrero de 2010

Al conocer las características del terreno se pueden elegir las especies y las variedades más adecuadas para el cultivo. Además, si el terreno presenta algún defecto en sus características físicas es posible mejorarlo, dentro de ciertos límites, realizando las oportunas actuaciones.
Hay diversas técnicas para valorar las características físicas del terreno: algunas requieren de sencillos experimentos prácticos, que pueden llevarse a cabo fácilmente en casa; otras, por el contrario, se basan en análisis de laboratorio.