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Los terrenos

Viernes, 21 de mayo de 2010

Cuando el terreno está dotado de estructura tiene una porosidad equilibrada: como se ve en la figura, los microporos se encuentran en el interior de los terrones, mientras que entre un terrón y otro se encuentran los macroporos. La estructura, sin embargo, no es en absoluto permanente, especialmente en los terrenos arcillosos, sino que está sujeta a una obra continua de deconstrucción, debida a varios factores.

La estructura del terreno

Miércoles, 19 de mayo de 2010

LA ESTRUCTURA
Las partículas que componen el terreno no son independientes las unas de las otras, sino que, normalmente, se agregan para formar pequeños grumos, llamados terrones, que son visibles a simple vista.
Cuando éstos están presentes en el terreno, se afirma que el mismo está dotado de una buena estructura, que se encuentra en estado terroso o estructural.

La arena en el terreno

Lunes, 17 de mayo de 2010

La arena confiere al terreno una permeabilidad notable y es fácil de trabajar, porque opone poca
resistencia a la penetración de las herramientas. Por otra parte, un suelo rico en arena tiene poca capacidad de retención de agua y sales minerales, por lo que puede resecarse y, en algunos casos, incluso convertirse en estéril. Una cantidad normal de arena en el terreno es del 40-70%.
El lodo está formado por partículas más finas que la arena; en la práctica, tiene la consistencia de la pólvora. El lodo, en cualquier caso, presenta más características comunes con la arena que con la arcilla, por lo que los terrenos ricos en este tipo de partículas tienen, más o menos, las mismas características que los arenosos.
Una cantidad normal de lodo en el terreno es del 25-40%.
La arcilla, además de estar formada por partículas de dimensiones inapreciables, presenta características totalmente distintas que las de la arena y el lodo. En realidad, actúa de “cemento” y mantiene unidas las distintas partes del terreno. Esta propiedad de la arcilla permite que el terreno mantenga una estructura estable y que retenga por largo tiempo el agua y las sustancias nutritivas. Por el contrario, cuando la arcilla es muy abundante, el terreno tiende a retener demasiada agua y, en tal caso, puede darse el dañino fenómeno del estancamiento hídrico. Una cantidad normal de arcilla en el terreno es del 8-15%.
La sustancia orgánica presente en el terreno tiene las mismas características positivas que la arcilla sin poseer las negativas: en efecto, aunque haya una elevada cantidad en el terreno, ello no provoca una retención excesiva de agua.

El suelo

Martes, 11 de mayo de 2010

Los pequeños poros o micro-poros, es decir, los que tienen un diámetro inferior a 8 micrómetros. En los microporos el agua queda retenida por largo tiempo, y desciende a las profundidades de forma muy lenta. Por ello, los microporos constituyen el espacio para el agua en el terreno.
Se dan las condiciones óptimas para la vida de las plantas cuando existe un equilibrio entre macro y microporos. Como puede deducirse de los gráficos, la situación óptima se produce en los terrenos de mezcla media y en los orgánicos, donde la porosidad está dividida en un 50% de macroporos y el 50% restante de microporos. En los terrenos sueltos, por el contrario, se produce un exceso de macroporos, lo que provoca una buena aireación, pero una escasa capacidad para retener el agua, que desciende rápidamente. En los terrenos arcillosos se da el fenómeno opuesto, un exceso de microporos que conlleva ventajas e inconvenientes opuestos a los de los terrenos sueltos.

El suelo

Sábado, 8 de mayo de 2010

La presencia de la porosidad es un factor indispensable para garantizar el crecimiento de las plantas, pues en los espacios vacíos se encuentran el agua y el aire que circulan por el terreno. Se hace importante, empero, clasificar los tipos de poros en 2 tipos, a partir de sus dimensiones:
Los grandes poros o macroporos, es decir, los que tienen un diámetro superior a 8 micró-metros (1 mm = 1.000 micró-metros). En los macroporos el agua no queda retenida, sino que desciende velozmente hacia abajo, por acción de la fuerza de la gravedad. Por tanto, en este tipo de poros está presente, sobre todo, el aire. Por ello, estos macroporos constituyen el espacio para el aire en el terreno.

Porosidad del suelo

Jueves, 6 de mayo de 2010

LA POROSIDAD
Las particulas sólidas del terreno forman una masa continua, sino que existen numero-sos espacios vacíos entre ellas. El conjunto de estos espacios vacíos, llamados poros, constituye la porosidad.
Al observar los valores recogidos en los gráficos, pueden obtenerse los datos relativos a la porosi-dad media de las principales clases de terreno.
Corno se comprueba, la porosidad toma valores medios en los terrenos de mezcla media, mientras que resulta menor en los terrenos sueltos y mayor en los arcillosos; además, presenta los máximos valores en los terrenos orgánicos.

Suelo

Jueves, 6 de mayo de 2010

Terreno pedregoso, guijarreño o guijoso: son terrenos que contienen más del 40%. de esqueleto. No son aptos para el cultivo, por las razones enumeradas

Suelo organico

Martes, 4 de mayo de 2010

Terreno orgánico (también llamado de mantillo): contiene más del 10% de sustancia orgánica; valores tan elevados sólo pueden encontrarse en terrenos forestales.
El valor normal de sustancia orgánica en los terrenos agrícolas es del 2-3°/o : casi todas las hortalizas, no obstante, logran su mejor rendimiento cuando la tasa de sustancia orgánica es más elevada, cerca del 4%.

Suelo arcilloso

Martes, 4 de mayo de 2010

Terreno arcilloso: contiene más del 15% de arcilla. A menudo es difícil de trabajar, pues se vuelve compacto con facilidad. El aspecto positivo es que posee una gran capacidad de retención del agua y de las sustancias nutritivas. Sin embargo, en el mismo pueden producirse con facilidad fenómenos de estancamiento de las aguas, con el consiguiente peligro de muerte de las raíces por asfixia: éste es el principal defecto de los terrenos arcillosos. Este fenómeno se produce porque las aguas obturan todos los poros del terreno y, de este modo, se expulsa el aire: las raíces de las plantas, que obtienen el oxígeno que les es necesario del aire presente en el terreno, dejan de poder respirar y, tras un período más o menos largo, según la especie, mueren.
El terreno arcilloso, siempre que no sea demasiado compacto, es adecuado para albergar todas aquellas plantas que tienen mucha necesidad de agua y de sustancias nutritivas, como la alcachofa y la cebolla.

Textura del suelo

Viernes, 30 de abril de 2010

LA TEXTURA
El terreno está formado por distintos componentes, llagados partículas, que se clasifican a partir de su tamaño. Esta clasificación, que se conoce como textura, se sirve de las técnicas de medición que dividen as partículas en función de su diámetro.
La escala de medida que se emplea habitualmente en Europa es la escala granulométrica internacional, elaborada por la S.I.C.S. (Sociedad internacional de las ciencias del suelo), que se reproduce adjunta.
En dicha tabla se distinguen, en concreto:
* los principales grupos de partículas, llamados fracciones;
la subdivisión de las fracciones en grupos más pequeños, llamados clases granulométricas;
el diámetro de las partículas que pertenecen a cada grupo. Como puede comprobarse en la tabla, las partículas del terreno se dividen en 2 grandes categorías:
– el esqueleto, que incluye todas las partículas de diámetro superior a los 2 mm;
– la tierra fina, que comprende todas las partículas de diámetro inferior a 2 mm.
La textura del terreno, es decir, su composición, se mide mediante el cálculo de los porcentajes de arena, lodo o limo y arcilla que lo forman.
Desde un punto de vista práctico, la arena gruesa o el sable se consideran un único grupo de partículas. Partiendo de la textura, es decir, de la composición, pueden distinguirse distintos tipos de terreno:
Terreno de mezcla media (también llamado mediano): se define de este modo aquel terreno que contiene del 50% al 70% de arena, del 25% al 40% de lodos y del 5% al 15% de arcilla, así como una cantidad de sustancia orgánica superior al 2%.
Este tipo de terreno se considera el más idóneo para albergar toda clase de cultivos, por cuanto presenta una composición equilibrada.
Terreno suelto: contiene más del 70% de arena (o más del 40% de lodos) y menos del 5% de arcilla. Por lo general es de fácil labranza, pero presenta todos los defectos de la arena, es decir, una escasa capacidad para retener el agua y las sustancias nutritivas.
En este terreno crecen bien todas aquellas plantas que no toleran las aguas estancadas, aunque sea por breves períodos, como el melón, el pepino o el espárrago.