Entradas con la etiqueta ‘la planta’

La planta

Jueves, 21 de enero de 2010

La planta del cerezo tiene un único tallo, de altura variable entre 1/2 m y más de 2 m. El tallo sostiene la copa. Ésta es más bien grande y está formada por tres tipos de ramas de distinta longitud:
las ramas primarias: aparecen en un número variable de 3 a 6. según la forma de cultivo. Están unidas directamente al tronco y alcanzan dimensiones bastante respetables

El Lithops, la Planta Piedra

Lunes, 19 de enero de 2009

LA PLANTA PIEDRA (lithops):
Quizás no os habríais fijado bastante en esta curiosa planta si no hubiésemos hecho más que señalarla en el capítulo de los cactus. Es tan extraordinaria que hemos preferido darla a conocer sobre todo por su sobrenombre de (planta piedra).
Es originaria de un desierto de África del Sur en donde no llueve más que una vez al año, y algunas veces ni tan siquiera eso.
En reposo, recubierta de una piel blanquecina, tie ne el aspecto de una piedra ovalada, con una hendidura que la separa por la mitad, y toma el color de las piedras de verdad que la rodean. En realidad, esto son dos hojas que realizan la función de depósito de agua.
En la hendidura aparece un brote que da lugar al nacimiento de otras dos hojas iguales. Cuando van creciendo, las hojas anteriores se secan.
En el momento de la floración sale de la hendidura una flor tan grande como el resto de la planta, de un magnífico color amarillo.
Las propias «piedras» adquieren unas tonalidades rosas, amarillas, blancas y azuladas, y son de larga duración.
Es notable el hecho de que si se cambian las piedras que rodean a esta planta camaleón (eligiendo unas piedras de otro color), poco a poco tomará el color del nuevo medio que la rodea. Pero sin embargo hay que tener la paciencia de esperar unos quince días para observar el fenómeno.

La Planta magica para Niños

Lunes, 19 de enero de 2009

LA PLANTA MÁGICA:
El mundo vegetal nos reserva muchas sorpresas Una de ellas es la de que incluso existen plantas que crecen y florecen sin agua y sin tierra.
Seguramente os habréis fijado en el campo en e’ aro común, reconocible por sus frutos de un color rojo vivo, sus hojas manchadas en forma de lanza y su flor blanca en forma de corneta.
Nuestra planta mágica es una variedad de aro que puede encontrarse en las floristerías o establecimientos de horticultura: el (arum cornutum).
Basta con colocar el bulbo en un plato.
No hay que prodigar ningún cuidado y lo único que hay que hacer es observar el fenómeno. Sin tierra y sin agua, al cabo de poco tiempo aparecen unas hojas y una extraña flor muy decorativa.

El Bonsai, jardineria en miniatura

Lunes, 19 de enero de 2009

Si realmente no se dispone de sitio para hacer vivir plantas en un piso demasiado pequeño, siempre es posible tener un jardín miniatura, como los que hay en el Japón.
Para un europeo, se puede traducir la palabra (bonsai) por (jardinería en miniatura).
El «bonsai» es de origen chino, pero sobre todo es en el Japón en donde se practica este arte.
Colocados en unas macecitas planas, los árboles enanos son objeto de atentos y duraderos cuidados. Pueden vivir numerosos años y se transmiten de padres a hijos.
La maceta representa la tierra. Por consiguiente no deberá ser de color violento sino gris, marrón, azul pizarra, pardo púrpura o verde negruzco. Con mayor frecuencia es rectangular, de 30 x 40 cm. aproximadamente, pero las hay de más grandes y de más pequeñas.
La falta de profundidad no permite que las raíces se alimenten en abundancia, Ja planta no crece y no obstante da la impresión de ser muy vieja.
Hay que regar varias veces al día, pero cada vez en muy pequeña cantidad, con un cuentagotas para los más pequeños.

Como transplantar las plantas en Jardineria

Lunes, 29 de diciembre de 2008

Trasplantar, es cambiar la planta de maceta y darle tierra nueva que le vaya bien.
Para la mayoría de las plantas, esto es necesario cada año. Pero a cada cual le corresponderá observar cuando se hace necesario cambiar la tierra o pensar en una maceta ligeramente mayor.
En una maceta muy limpia, cuyo agujero del fondo (agujero de drenaje) se obtura con un casco de maceta rota o una piedrecita para permitir la salida del agua y retener las raíces, colocar tierra mezclada con estiércol (que se encuentra en los establecimientos especializados) e instalar la planta con precaución.
La dificultad estriba en sacarla de la maceta antigua sin lastimar las raíces. Los jardineros, con la palma de la mano reteniendo la tierra de la maceta y sujetando los tallos entre dos dedos, dan la vuelta rápidamente a la planta y después golpean contra un reborde cualquiera a fin de que la maceta se separe.
Ocurre a veces que se produce así sin resultado. Por consiguiente, antes de querer sacar la maceta hay que mojar bien la tierra, cosa que facilita la operación. Si es necesario, sacrificar la maceta vieja rompiendo el fondo con un martillo. Si se trata de una maceta barnizada o de una maceta de riego automático, tener paciencia y actuar con caima.

Las Macetas en la Jardineria

Viernes, 26 de diciembre de 2008

MACETAS:
Proporcionada a la importancia de la planta, la maceta permitirá a las raíces estar a sus anchas, pero sin exageración. Cuando se hace demasiado pequeña, se trasplanta la planta (véase página 81).
Las formas tradicionales, las más utilizadas, están muy indicadas, así como las macetas de arcilla cocida, rosada o blanca, o de loza. Sin embargo, las macetas de plástico son cada día más apreciadas.
Lo importante es elegir un recipiente que tenga uno o varios agujeros de desagüe.
CONSERVACIÓN:
Las macetas de arcilla cocida quedan rápidamente deslucidas. Por tal motivo hay que cepillar su exterior tantas veces como sea necesario. A cada nueva utilización, la maceta deberá por otra parte ser cuidadosamente limpiada y desinfectada (lejía).
Para permitir el desagüe del exceso de agua de riego o de lluvia (plantas de balcón), es necesario preparar un dispositivo de fácil ejecución:
para una pequeña maceta, un simple casco de maceta rota o una piedrecita bastan para obturar el agujero;
para una gran jardinera se pueden preparar una capa de piedrecitas, pero los agujeros de desagüe deberán protegerse siempre con una gruesa piedra o con una plancha de fibrocemento imputrescible.
Las macetas y jardineras más prácticas son: desde luego, las macetas con reserva de agua que permiten riegos menos frecuentes (cosa que es importante, por ejemplo si hay que ausentarse por vacaciones). Se obtiene así un regular reparto de agua.

La Planta como escuela para niños

Viernes, 26 de diciembre de 2008

Qué excelente escuela de perseverancia! Si la rapidez del crecimiento (como, por ejemplo, en el jacinto) asombra a veces al niño, con mayor frecuencia está a punto de perder la paciencia ante la lentitud de la eclosión de la vida.
Descubrirá que la planta no es solamente aquello que se ve, lo que sale de la tierra, sino que existe algo también en el suelo, cual reflejo oscuro del tallo: la raíz, que también crece en profundidad. La planta «crece por ambos extremos». Le bastará observar los jacintos en un jarrón de cristal para convencerse de ello.
Acostumbremos al niño a cuidar a las plantas con regularidad, a una hora fija. Buen ejercicio de disciplina consentida, de continua observación, de educación de la voluntad y de la generosidad, ya que el tiempo dedicado al «cultivo» se saca del destinado al juego.
Tengamos la convicción de que al niño le gusta el descubrimiento, le gusta aumentar sus conocimientos, y nuestro jardinero vive así la más divertida de las aventuras.

El Poder de las Plantas

Viernes, 26 de diciembre de 2008

Si instintivamente el niño se siente atraído por las flores recolectadas y agrupadas en ramos o en haces, es cierto que todavía le gustan imás las plantas con raíces en las que puede observar su crecimiento y que nota tan vivas como él.
Es conveniente dejarlo frente a frente con ellas a fin de que realice libremente sus experiencias, incluso si éstas son torpes y si la planta sufre con ellas al principio. Hay que preservar al pequeño jardinero de repetidos fracasos y de penosas decepciones guíándole, dándole indicaciones y consejos que le asegurarán éxitos alentadores.
En primer lugar es necesario que el niño tenga la impresión de que las plantas de las cuales se ocupa le pertenecen de verdad. Se convierte así, como dijo Froebel, en «responsable de una acción seria». Pondrá mucha más atención en cuidarlas.
Disponiendo de un rincón para sus «cultivos», las vigila, observa sus necesidades, las alimenta, las defiende, cura sus heridas con precaución, en una palabra, comprende esta cosa maravillosa que se revela en él