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Las libelulas de jardin

Sábado, 16 de junio de 2012

Dueños del aire.

Una de las variedades más vistosas es el matapiojos o libélula (Dendroleon absoletum), un insecto de enorme cabeza y grandes ojos, con un cuerpo alargado y dos pares de alas, que vuela a gran velocidad y a menudo pasa por las cabezas de las personas haciendo ejercicios de planeación.
Captura a sus presas al vuelo, y debido a sus poderosas mandíbulas las mastica. Sus primeros estados son acuáticos, pero cuando crece alcanza gran destreza aérea, semejando a un pequeño helicóptero.
Es un buen vigilante y se come a otros insectos más pequeños, por lo que es utilizado en el control natural de plagas. Existen cerca de 50 especies, algunas de gran tamaño -90 mm-, pero no hacen nada en lo absoluto.
No tan simpáticos como los anteriores son los tábanos (Dasybasis chilensis), que sí son de temer, pues pican a los animales y seres humanos. Se trata de un tipo de mosca que utiliza la sangre para criar a sus larvas. La que la chupa es la hembra, mientras el macho se alimenta de polen. Son numerosas las especies, pero una que es muy conocida es el colihuacho, que vive en los alrededores del lago Todos los Santos, en la Décima Región.
Son atraídos por los olores fuertes y dulces; así es que si usa un buen perfume, lo más probable es que tenga algunos tábanos al acecho. Cuidado, porque les avisan a las hembras.
Las avispas son otros insectos que despiertan recelo, y con razón, pues sus mordidas duelen. Precisamente sí, lo que esta leyendo: no entierran lanceta, sino que muerden.
De color amarillo con rayas negras, las chaquetas amarillas (Véspula germánica) son las más desagradables, porque no respetan nada, ni frutas, ni bebidas, ni carne. Son unas verdaderas mandíbulas batientes, debido a que necesitan alimentar a su prole, con proteínas. Se reproducen a comienzos del verano; por lo tanto, ésa es la época en que más requieren de alimentación para sus larvas. Salen a buscar en grupo.
Son de difícil trato: pero si no las asusta y las desplaza suavemente, no lo morderán. Si mata a alguna, ésta liberará una sustancia que obligará al resto de sus compañeras a atacarlo. Para evitarlas se pueden colocar trampas que las distraigan, consistentes en cebo de algún alimento que les guste. Estas avispas no aportan mucho, pero ayudan a polinizar.
Hay otros tipos de avispas, menos voraces y relativamente más tranquilas. La más común (Buyssonie dominulus) es la que tiene el cuepo anaranjado y muy fino. Se caracterizan por morder los papeles y maderas, con lo que construyen sus panales. Si no se les molesta no atacan; sirven como polinizadoras y controlan la existencia de ciertas especies más pequeñas.