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Acondicionamiento de canteros, jardineras y macetas

Viernes, 18 de febrero de 2011

Acondicionamiento de canteros, jardineras y macetas
Cuando quite las plantas de un cantero, debe acondicionar la tierra para que quede esponjosa (con un buen grado de oxigenación), rica en nutrientes, con capacidad óptima de retención del agua y facilitar el crecimiento de las raíces. Será necesario carpirla, abonarla con compost o estiércol fermentado, para dejarla reposar un mes y recién replantar. Corrija posibles problemas de encharcamiento y drenaje. Para preparar el terreno, mezcle el mantillo que colocó en la superficie cavando y removiendo las capas inferiores del suelo, desmenuzando los terrones de tierra.
Con las plantas que quedan es preciso mantener la tierra alrededor de las mismas suelta, bien carpida y limpiarla de yuyos que aparecerán con el aumento en la frecuencia del riego.
Más entrada la primavera comienza la siembra directa en el exterior, los repiques, el aumento en frecuencia de riegos, las periódicas carpidas y las limpiezas.
Para acondicionar adecuadamente sus jardineras, realice una mezcla de una parte de arcilla y dos de compost, aunque si hay muchas perennes en ellas conviene añadir mantillo, debido a su exigencia en cuanto nutrientes (retirando el mismo volumen de tierra). Cuide el drenaje, en el caso de los arbustos basta con una capa de arena y grava en el fondo, si hay bulbosas, sólo arena en la base. Respecto del riego, hay que aumentarlo en función del calor y de la velocidad con la que se seque la tierra. Conviene mantener limpio todo el conjunto, retirando ramas y hojas marchitas (utilice tijeras de podar si las ramas son muy leñosas para evitar lastimar el tronco al arrancarlas manualmente).

Afelandra

Miércoles, 21 de julio de 2010

Afelandra

NOTA PRACTICA
Nombre científico: Aphelandra squanosa. Nombre vulgar: Planta Cebra. Origen: Sudámerica y América Central. Tipo de planta: Planta herbácea de follaje ornamental,
Clima: cálido. La temperatura no debe estar por debajo de los 15°C.
Sustrato: Mezcla de tierra suelta y mantillo caliente y bien drenado.
Riego: Necesita humedad constante. Se debe utilizar agua blanda a temperatura ambiente.
Cuidados: Pulverizar las hojas con frecuencia.
Abonar la tierra cada quince días entre marzo y agosto.
Multiplicación: En primavera por esquejes terminales.
Exposición: Lugar claro pero sin sol directo. Problemas: Pulgones si el ambiente es demasiado seco y caliente. Las hojas se caen también por la sequedad 0 corrientes de aire.
Generalidades
Se trola de una planta de follaje ornamental y flores interesantes que en conjunto logran un efecto muy decorativo. Pertenece a la familia de las acantáceas. En la actualidad se conocen cerca de 150 especies de aphelandra, que crecen silvestres en América del Sur, sobre todo en Btasil, y en América Cenital. Allí son atbolitos que prosperan a la sombra de árboles que bordean la selva tropical. En Europa se introdujo hacia el oño 1800. Las afelandras se cultivan como plañía de interior para decorar cualquier habitación.
Botánica
lo más característico de la afelandra son sus hojas llamativas, de color verde oscuro, con nervaduras blanco-cremosas. En el vértice del tallo principal y en sus ramificaciones aparecen las inflorescencias en forma de espiga y flores de color amarillo pálido. Eslán protegidas por brácteas de vivos colores, que miden el doble de largo. Cada planta alcanza entre 30 y 40 cm de altura. La floración dura de junio hasta octubre, pero se pueden adquirir ejemplares de invernadero con flores en cualquier época del año.
Especies y variedades
La aphelandra squarrosa y algunos híbridos como la “Dania”, “Brockfeld” y “Fritz Prinsler” son las más populares de floración amarilla. La A.aurantiaco, originaria de Méjico, deslaca por sus flores en tono escarlata. Otra variedad es la A. liboniana, cuyas brácteas son de color naranja, y están agrupadas en cuatro hileras y son de color naranja.
Exigencias
La afelandra es una planta de difícil cultivo. Es muy sensible a la sequedad del aire. Sólo se conserva largo tiempo en invernaderos de interior o en vitrinas. Necesita un sustrato a base de turba, mantillo de estrato, arena y abono compuesto. Entre marzo y agosto se debe añadir algún fertilizante rico en potasio cada dos semanas. En abril requiere una poda de rejuvenecimiento de unos 5 cm. Conviene trasladarla a un tiesto mayor en la misma época.
Cuidados
La humedad ambiental es imprescidible para su conservación. Las hojas deben pulverizarse con frecuencia. El riego ha de ser gradual, con agua blanda y templada, de forma que la tierra permanezca siempre húmeda. Necesito una posición luminosa, pero sin sol directo, en un sitio caliente a unos 15SC.
Multiplicación
Se multiplica por esquejes terminales en primavera. Se utilizan las puntas que quedan después de cortar las flores. Para que germinen es imprescindible que la tierra donde se hayan plantado eslé caliente y húmeda. Es preferible que sea arenosa.
Problemas
Sus grandes y hermosas hojas se pueden marchitar por unas temperaturas demasiado bajas, por corrientes de aire, o también por una sequedad excesiva. Durante el verano puede ser alacoda por pulgones, que se combaten con un insecticida para plantas de interior.

Cestas colgantes

Miércoles, 6 de enero de 2010

Cestos colgantes, peanas de distintas formas y materiales y un largo etcétera que va aumentando día a día, logramos el resultado que nos proponemos. En esta fotografía podemos ver cuatro niveles diferentes, uno lo da el suelo, otro la escalera de metal, un tercero los macetones colgantes y un cuarto el rosal y la glicinia.

Macetas

Miércoles, 30 de diciembre de 2009

Es una variedad que se emplea para crear alturas ya que se puede cultivar en macetones colgantes o cestos gracias a sus hojas colgantes.
Si algún día nos decidimos a multiplicar esta planta tenemos muchas formas de hacerlo: mediante semilla, división de tallo o rizoma; las más eficaces y sencillas son las dos últimas.

Higiene y Aseo en la Jardineria

Lunes, 29 de diciembre de 2008

HIGIENE Y ASEO:
Es muy importante cuidar de la limpieza de las macetas, de los cubre-macetas y de las plantas.
Lavar las hojas es indispensable para desembarazarlas del polvo.
A veces es necesario pulverizar un insecticida para destruir los parásitos, o un desinfectante en el caso de ciertas enfermedades. Pero esto es relativamente raro si las plantas están bien cuidadas.
Observarlas con frecuencia. Procurar descubrir la causa de los cambios sobrevenidos. Si la tierra se pone demasiado compacta, rascarla con ayuda de una pequeña horca o de un tenedor viejo a modo de rastrillo.
Colocar rodrigones siempre que sea necesario.
Finalmente, si se quiere que las plantas estén todavía más bonitas y más brillantes, utilizar para lavar las anchas hojas del ficus, por ejemplo, un trozo de algodón hidrófilo empapado de leche cruda, de cerveza o de productos especializados (de venta en las floristerías o establecimientos de horticultura).

Cubre-macetas para Jardines

Viernes, 26 de diciembre de 2008

CUBRE-MACETAS:
Las macetas o cubetas con reserva de agua, de los cuales terminamos de hablar, no necesitan cubre-macetas gracias a su elegante presentación y a sus variados colores.
Pero para evitar los «accidentes» que pueden producirse por la salida del agua fuera de la maceta de arcilla y también para hacer más agradable la presentación de las plantas, numerosos tipos de cubre-macetas se hallan a vuestra disposición, los cuales habrán de ser elegidos en función del emplazamiento que se les destine.
Para que el aire circule, deberán ser sensiblemente más anchos que las macetas propiamente dichas.

Las Macetas en la Jardineria

Viernes, 26 de diciembre de 2008

MACETAS:
Proporcionada a la importancia de la planta, la maceta permitirá a las raíces estar a sus anchas, pero sin exageración. Cuando se hace demasiado pequeña, se trasplanta la planta (véase página 81).
Las formas tradicionales, las más utilizadas, están muy indicadas, así como las macetas de arcilla cocida, rosada o blanca, o de loza. Sin embargo, las macetas de plástico son cada día más apreciadas.
Lo importante es elegir un recipiente que tenga uno o varios agujeros de desagüe.
CONSERVACIÓN:
Las macetas de arcilla cocida quedan rápidamente deslucidas. Por tal motivo hay que cepillar su exterior tantas veces como sea necesario. A cada nueva utilización, la maceta deberá por otra parte ser cuidadosamente limpiada y desinfectada (lejía).
Para permitir el desagüe del exceso de agua de riego o de lluvia (plantas de balcón), es necesario preparar un dispositivo de fácil ejecución:
para una pequeña maceta, un simple casco de maceta rota o una piedrecita bastan para obturar el agujero;
para una gran jardinera se pueden preparar una capa de piedrecitas, pero los agujeros de desagüe deberán protegerse siempre con una gruesa piedra o con una plancha de fibrocemento imputrescible.
Las macetas y jardineras más prácticas son: desde luego, las macetas con reserva de agua que permiten riegos menos frecuentes (cosa que es importante, por ejemplo si hay que ausentarse por vacaciones). Se obtiene así un regular reparto de agua.