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Cimbidium

Jueves, 18 de julio de 2013

Si le gustan las Orquídeas pero no tiene una casa lo suficientemente cálida como para cultivarlas, el Cimbidium le encantará, ya que es una planta preciosa. La mayor virtud de esta orquídea es que es un espécimen fácil de cultivar; soporta ciertos descuidos y, aún así, se las arregla para desarrollar unas preciosas flores. En su habitat natural, el Cimbidium crece tanto en los árboles como en el suelo; y tanto en las áreas semi desérticas como en las más lluviosas de Australia y el Lejano Oriente. Las especies de interior, sin embargo, son del tipo que crecen en árboles. La popularidad del Cimbidium ha llevado a los cultivadores a desarrollar numerosos híbridos, los cuales dan flores en una amplia variedad de colores: desde blanco inmaculado hasta púrpura, rosa o rojo y muchas veces con jaspeados de otro color en el centro. Cada espiga puede llegar a albergar unas 15 flores de siete cm de diámetro cada una, y una planta puede llegar a tener tres o más de estas espigas en una temporada; cada flor dura unas seis semanas. Los híbridos del Cimbidium están divididos en dos grupos: los «normales», que son plantas grandes y arqueadas de más de 1,2 m; y los «miniatura» que alcanzan una altura máxima de 38 cm. Estos segundos, por su tamaño, son los ideales para planta de interior. Cuidados en primavera y verano Las Orquídeas necesitan ser trasplantadas solamente una vez cada tres o cuatro años, durante la primavera. En los centros de jardinería se consiguen muy buenos composts especiales para estos ejemplares; pero Ud. mismo puede hacérselo mezclando una medida de tierra negra fibrosa, dos de musgo de sp-hagnum y una de arena lavada de río. Asegúrese de que el drenaje sea bueno, colocando en la base algunos trozos de una maceta rota o algunas cuantas piedrecillas. En los meses de primavera y verano riegúela abundantemente, dejando que el com-post se seque casi por completo entre cada riego (el exceso de agua perjudicaría las raíces). Cada dos semanas, durante la temporada de crecimiento, añada al agua unas cuantas gotas de un fertilizante líquido con alto contenido de nitrógeno, o bien compre un fertilizante especial para Orquídeas. Hacia finales de invierno, cambie a un fertilizante con mayor contenido de potasio.
Los Cimbidium prefieren una atmósfera húmeda, por lo tanto, rocíelo con agua regularmente cuando hace calor, pero no lo haga bajo los rayos del sol. En resumen, su planta se sentirá feliz en un sitio luminoso pero no al sol directo, ya que éste podría chamuscar las hojas y hasta incluso matarlas. La temperatura ideal durante los meses de verano será entre 15 y 24 °C. Cuando las temperaturas exteriores son moderadas, lleve su planta al exterior, en un sitio protegido de los rayos del sol, para que pueda disfrutar del aire fresco.
Cuidados en otoño e invierno:
Muchos Cimbidium florecen desde finales del otoño hasta principios de la primavera y, durante esta época, necesitan cuidados especiales. Una temperatura de entre 15 y 18 °C es la ideal durante los meses de invierno, aunque puede bajar hasta los 13 °C durante la noche, siempre y cuando ascienda durante el día. Su planta se desarrollará mejor si le proporciona buena circulación de aire, teniendo cuidado con las corrientes frías. Mantenga su Cimbidium en un lugar bien iluminado, pero no expuesta a los rayos del sol ni a la sombra total, especialmente cuando haya florecido.
Si puede, recoja agua de lluvia- si no le es posible, utilice agua templada del grifo. Riegúela abundantemente y, luego, espere a que el compost se haya secado del todo antes de volver a regarla.
Al comenzar el otoño, su planta es posible que forme ya las espigas florales, pero tardará dos o tres meses en producir las flores. Cuando las espigas están bastante altas, átelas suave pero firmemente a delgadas estacas de modo que puedan mantenerse erguidas. Tenga cuidado cuando inserte dichas varillas en el compost, hágalo suave y lentamente, e irá notando las raíces a medida que lo hace.
Propagación:
La única forma práctica de obtener un nuevo ejemplar de Cimbidium es por división, aunque seguramente su planta no florecerá el año siguiente al que ésta se realiza.
Divídala de la siguiente forma: sáquela de la maceta, quitándole el compost. Vea dónde se bifurca naturalmente en dos y separe ambas partes. Tendrá que hacerlo firmemente, pero tratando de dañarla lo menos posible.
Plante las partes divididas por separado en turba de sphagnum, colocándolas en macetas apenas más grandes que lo que las raíces necesitan. Mantenga el compost húmedo y la planta en un sitio sombrío pero cálido hasta que comiencen a desarrollar raíces. Cuando las plantas divididas muestran nuevos brotes, trasplántelas a nuevas macetas, también apenas más grandes que lo que las raíces necesitan; llénelas con un buen compost especial para Orquídeas, constituido por dos medidas de turba de sphagnum por cada una de tierra negra fibrosa y otra de arena de río lavada. Consiga un buen drenaje colocando una capa de piedrecillas en la base de cada recipiente. A partir de este momento podrá tratarlas ya como plantas maduras.