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Plantas para interior

Lunes, 17 de enero de 2011

Las plantas de interior -que en realidad deberíamos llamar plantas para interior– son seres tan vivos como nuestras mascotas, nuestros chicos y nosotros mismos. Sus necesidades y requerimientos deben respetarse todo lo posible. Estos cuidados que podamos proporcionarles sumados a su facilidad de adaptación -mayor en algunas especies, menor en otras-serán la clave de su supervivencia.
Cuando las condiciones de “vivienda” que reciben las plantas no sean las adecuadas, estaremos favoreciendo la aparición de enfermedades, porque la lucha por la adaptación las debilita, haciéndolas más susceptibles a los ataques de los patógenos. Es lo mismo que pasa con las personas. Cuando están débiles por alguna causa, se enferman con mayor facilidad que cuando su organismo está funcionando correctamente.

La enfermedad en una planta -como en cualquier ser vivo-podría definirse como el proceso por el cual, ya sea por agentes internos o externos, se pierde la normalidad en el aspecto y en las funciones. Cuando tenemos plantas en casa nos damos cuenta de la aparición de enfermedades recién cuando vemos hojas amarillas o perforadas o cualquier otro síntoma preocupante. Muchas veces, cuando lo descubrimos ya es tarde, porque cuesta mucho trabajo y esfuerzo, por parte de la planta, la remisión de estos síntomas. Pero en la mayoría de las enfermedades podremos prevenir o realizar tratamientos curativos, siempre y cuando las causas del problema sean claras.
Cuando nuestras plantas están bien aclimatadas y las vemos fuertes y lozanas, con sus hojas nuevas llenas de vigor y floreciendo, tendrán lejos de sí la aparición de enfermedades, al menos en principio. Pero como los factores que inciden en la aclimatación y en la aparición de enfermedades son tan variables, no resulta fácil realizar una simple enumeración. Por otro lado, no hay recetas mágicas. No se puede decir que una Dieffenbachia necesita 1/2 litro de agua con fertilizante cada 8 días, porque no sería cierto. Cada planta tiene sus propios requerimientos y además, éstos varían según el ambiente donde se está criando, según la estación del año y según el estado de la planta.