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Regar plantas

Lunes, 24 de enero de 2011

• En general se recomienda regar las plantas cada 2 o 3 días en otoño e invierno, y cada día en primavera y verano. No olvides que las plantas necesitan un riego continuado para mantenerse bonitas. De todos modos, las necesidades de riego no sólo dependen de los cambios estacionales, también influye el tipo de planta y el lugar donde esté ubicada.
• La mejor manera de saber si una planta necesita agua es comprobar si la tierra está húmeda. Ten en cuenta que en ocasiones la superficie está seca, pero las capas más profundas no. Evita regar si la tierra aún está húmeda, ya que el exceso de agua ahoga las raíces de las plantas.
• Es preferible realizar riegos abundantes y esporádicos que riegos superficiales y regulares. Deja drenar el agua, y si la planta está en una maceta procura que quede empapada. Con ello se favorece la profundización de las raíces y se ahorra agua. • En verano es aconsejable regar a última hora de la tarde, puesto que durante las horas de más calor la mayor parte de agua se evapora. En cambio, durante los meses de invierno es preferible regar las plantas por la mañana para que el follaje esté seco antes de que anochezca, ya que la humedad favorece la propagación de algunas enfermedades.

Regar las plantas

Jueves, 20 de enero de 2011

Regar las plantas
Las plantas están compuestas mayoritariamente por agua, de ahí la importancia de regarlas. La cantidad de agua dependerá del tipo de planta y del lugar donde esté ubicada.

Aproximadamente el 90% de una planta es agua. Las plantas absorben el agua por medio de las raices y la pierden a través de la superficie de las hojas durante la transpiración. Con el riego intentamos compensar esta pérdida para que la planta se mantenga en buen estado. Sin embargo, las necesidades de agua dependen del clima, el tipo de planta y el lugar donde está ubicada.
Ni siquiera los sistemas de riego computarizados pueden garantizar a cada planta la cantidad de agua que necesita, a menos que revisemos y ajustemos su funcionamiento con regularidad. En este artículo os damos algunos consejos sobre cómo y cuándo hay que regar, las ventajas e inconvenientes de los distintos sistemas de riego y algunos de los errores más comunes.

Regar

Domingo, 7 de marzo de 2010

El agua introducida en el embudo C emplea, para pasar al recipiente, un tiempo considerable, ligeramente inferior al del embudo B, que contiene la arcilla. En este caso, el terreno es arcilloso.

Un ejemplo de aplicación de este método es el siguiente (para seguirlo mejor puede atenderse a las figuras):
El agua vertida en el embudo A (el que contiene la arena) emplea 10 minutos en descender por completo al recipiente inferior. El agua vertida en el embudo B (el que contiene la arcilla) tarda, por su parte, 40 minutos en descender por completo al recipiente inferior. Llegados a este punto, se dan tres posibilidades: 1. Si el agua vertida en el embudo C (el que contiene el terreno que examinamos) emplea unos 25 minutos (de 23 a 27) en descender por completo al recipiente inferior, el terreno será de mezcla media. En este caso, el tiempo es más o menos el medio entre las otras 2 muestras.