Entradas con la etiqueta ‘violetas’

Violeta semilla

Domingo, 31 de enero de 2010

La multiplicación se suele practicar por semilta y poi división de matas o hijuelos.
La semilla se siembra en almacigos en verano y otoño, trasplantando cuando el desarrollo de las plantitas lo permita. La simiente tiene que ser nueva y bien madura, pues de lo contrario tarda varios n°ses en germinar.

Violetas reproduccion

Lunes, 9 de noviembre de 2009

Se propaga por semilla que se siembra en almacigos o tadas; flores grandes de color blanco o azul violáceo, con el de asiento durante la primavera, violetas reproduccion. En el primer caso se trasplantan de asiento 30 ó 40 días después.
Prospera bien en buena tierra de jardín; la humedad la perjudica y le conviene una exposición cálida.

Sembrar Violetas

Sábado, 7 de noviembre de 2009

Las variedades con flores dobles no semillan, o lo hacen defectuosamente, siendo necesariamente, en tal caso, practicar la multiplicación por división de matas o hijuelos. Este mfr todo se practica también cuando se desea conservar idéntica una determinada variedad, sembrar violetas.
No disponiendo de matas para hacer las divisiones, pueden adquirirse éstas en las buenas semillenas, las cuales las envían a cualquier punto de la República muy bien acondicionadas. En caso de poder practicar la operación, ésta se llevará a cabo en invierno y primavera.

Violeta

Miércoles, 4 de noviembre de 2009

Planta de la familia de las Violáceas, vivaz, rastrera, da unos 10 a 15 centímetros de altura, con hojas verdosas, ovales o acorazonadas. Sus bonitas y perfumadas florecillas violáceas, blancas, azuladas o rosadas, son justamente apreciadas, empleándose generalmente para la confección de ramilletes. Ocupa un lugar preferente en los jardines, donde por regla general aparece formando borduras.

La ultima violeta

Viernes, 26 de diciembre de 2008

LA ULTIMA VIOLETA
Era la última violeta de abril. Todas sus hermanas habían muerto, pues la temporada de las violetas había pasado, pero ella permanecía siempre lozana y perfumada al pie de la vieja empalizada, y vio, asustada, cómo las elegantes flores de mayo la rodeaban.
— ¡Vaya! Todavía una violeta y muy bien conservada a pesar de su edad — exclamó la verónica de dulce mirada—. Díme enseguida la fórmula para conseguirlo, querida…
— ¿Cómo haces para conservar este color? —preguntó, muy pálida, la frágil anémona.
— ¡Nadie diría que has nacido en abril! —comentó la ficaria recubierta de oro, con voz aguda—. ¿Es porque permaneces en la sombra?
Y así por el estilo todas las demás, con curiosidad y envidia.
Pero Violeta era tan tímida que no sabía qué contestar. Acosada a preguntas, bajó la cabeza y se ocultó debajo de una hoja.
— ¡Dejadla en paz! —gritó entonces la sencilla margarita, su amiga —. No le gusta que se ocupen de ello. En esto estriba todo su secreto.
En este momento llegó Cathy que hacía un gran ramo de mayo. Recolectó a todas las coquetas y charlatanas, pero respetó a la margarita (realmente hay demasiadas) y no vio a la violeta, la última violeta de abril, que vosotros podréis admirar durante todo el año, si abrís bien los ojos (e incluso si los cerráis), en un rincón de la vieja empalizada, muy escondida.