Las Flores y los ramos, el arte de la flor

Se dan aquí algunas observaciones, algunas advertencias y algunos consejos que ayudarán a los niños y a las personas inexperimentadas de todas las edades a amar, recolectar, comprar, cuidar, conservar y colocar las flores.
Atraído por las flores, del mismo modo que lo es por todo lo que brilla, vive y vibra en la naturaleza, desde la mariposa a la estrella, el niño trata frecuentemente al vegetal sin contemplaciones, lo mutila al manipularlo y, sin querer, le hace «daño». Ello es debido a que no se le ha enseñado en primer lugar a mirar sin tocar y a respetar la frágH belleza de las corolas y de las hojas.
La finalidad del ramo no es solamente decorativa y utilitaria. En un interior, la flor no se hallará realmente en su sitio hasta tanto no esté rodeada de simpatía. El ramo transmite una impresión de naturaleza y sugiere, para quien sabe «leerlo», una estación o un paisaje. Hace penetrar la campiña bajo la forma de su vida, más delicada, en vuestro interior, embelleciéndolo.
«Las flores que recolectamos no son efímeras-dijo « Ia poeta.

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