Las plantas

Las plantas se tratan de forma semejante para hacer un seto. Cuando alcanzan una altura de 20 cm se pin-zan las yemeas apicales para favorecer el crecimiento basal. La operación ha de repetirse más adelante.
Para emplearla como cobertora de muro, lo mejor es plantarla a unos 30 cm de éste y ligeramente inclinada hacia atrás, dirigiendo desde el principio hacia aquél los brotes jóvenes. La razón de esto es que los pies de los muros quedan tan protegidos por los alerones de la cubierta que el agua de lluvia apenas les llega y el suelo se mantiene casi permanentemente seco. En esta posición es importante, antes de plantar, disponer una serie de alambres sujetos con tirafondos terminados en argollas al muro o la espaldera, alambres a los que se atan las ramas nuevas antes de que se estropeen.
Pyracantha puede cultivarse a partir de semilla, aunque debe recordarse que sólo las especies (no las variedades cultivadas) experimentarán una auténtica reproducción. Las bayas maduras se recogen en octubre y se majan para extraer las semillas. Estas se siembran en cubetas sobre un sustrato arenoso o un compost sin tierra y se llevan a una cajonera fría. Cuando los brotes alcanzan un tamaño suficiente como para ser manipulados, se repican a otras cubetas. Por último se trasplantan a macetas de 8 cm que se dejan en la cajonera. En abril o mayo, se entierran en el suelo o en un lecho de turba confeccionado al efecto, ya al exterior. Hacia octubre ya se puede iniciar el trasplante a sus emplazamientos definitivos.
Otra alternativa es cultivar a partir de esquejes de tallo leñoso y unos 10-15 cm de longitud. Se cortan en octubre y se clavan en un lecho formado por una mezcla a partes ¡guales de arena y turba, en cajonera fria. Al final de la primavera o el comienzo del verano del año siguiente se pasan a macetas, que se entierran en un lecho al’ aire libre de tierra o turba. El trasplante de los jóvenes ejemplares se realiza en octubre.

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