Poda de arboles frutales

La poda de frutales y otras labores del tiempo
Diciembre e incluso principios de enero (dependiendo del lugar), depara una gran actividad. Hay que podar frutales como perales y manzanos y protegerlos de plagas y enfermedades, sembrar cebollas grandes y guisantes, blanquear endivias y prestar algunas atenciones indispensables al invernadero.
QUIZA uno de los principales trabajos que hay que realizar en el huerto es la poda, operación imprescindible para obtener buenos frutos en su momento. Lo mejor para llevar a cabo esta operación tan dura, es elegir una mañana fría: el ejercicio resultará tonificante y no se sentirá la baja temperatura.
PRIMERO, LOS MANZANOS
Si los árboles de forma alta son jóvenes, la poda invernal los «forma» y controla su futuro crecimiento. En caso de árboles de más edad, la poda sirve fundamentalmente para asearlos, al cortar las ramas viejas, enfermas o muertas y suprimir las que puedan congestionar la copa del árbol impidiendo el acceso de la luz y el aire, lo que provocaría enfermedades.
Arboles jóvenes recién plantados.
La poda es bastante enérgica. Los árboles jóvenes suelen tener cerca de tres ramas largas y tiernas. Se recortará cada una de ellas hasta la altura de una yema que mire hacia afuera. En primavera, brotarán dos ramitas justo debajo del corte. En el mes de diciembre siguiente, se vuelven a cortar estas ramas por la mitad, al nivel de una yema orientada hacia fuera. Volverán a salir dos ramitas debajo de cada corte, con lo que en dos años, el número de ramas se habrá multiplicado por cuatro, adoptando la forma de una copa abierta.
El árbol empezará a tener aspecto de tal y no el de un pimpollo desgarbado. Podándolo, le ayudamos a componer esta bóveda de ramas y hojas que tanto necesita.
Arboles establecidos. El motivo de la poda es incrementar la producción y mejorar la calidad de los frutos. Una vez establecido el árbol como conviene, las podas enérgicas son innecesarias. Si nos excedemos, estimularemos la formación de nuevas ramas y hojas, desviando las energías del árbol, que deben concentrarse en la producción de una buena cosecha, en lugar de hojas en abundancia.
Poda de raíces. A veces, sin embargo, el comportamiento de los manzanos nos «contraría». A pesar de una poda correcta, forman amasijos de ramas y hojas y casi ningún fruto. Entonces hay que intervenir con energía, recurriendo a la poda de raíces. Cuando los árboles tienen sólo algunos años de vida, no más de seis o siete, la forma más fácil de podar las raíces es desenterrando el árbol y cortando todas las raíces secundarias gruesas, así como la raíz pivotante central. Entonces se vuelve a colocar el árbol en su hoyo, se amontona la tierra entorno a las raíces y se holla bien. Recortando de este modo el sistema radicular, se reduce el crecimiento apical, con lo que mejora la producción de frutos.
Los árboles más viejos necesitan un tratamiento distinto. Para llegar a sus raíces, se cava una zanja circular de 45 cm de ancho y a 45-60 cm de distancia de la base del árbol. Al cavar, se encontrarán raíces gruesas que será preciso serrar. Una vez suprimidas todas las raíces de gran tamaño, se devuelve la tierra a su sitio, hollándola.

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Un comentario para “Poda de arboles frutales”

  1. rt dice:

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