Jardin florido

Norteño y muy florido
De todo en 1.100 metros

Una gran pradera de césped, macizos con arbustos de flor y vivaces, seto de aligustres, huerta… y hasta estanque. Este jardín lo tiene todo. Y el mantenimiento no es ningún problema. Toma nota de las soluciones que se han adoptado.
Acompañando a una antigua casa solariega rehabilitada, cerca de Santillana del Mar (Santander), el jardín es fruto del trabajo emprendido hace 15 años por sus propietarios, el matrimonio inglés Cederic y Elizabeth Scheybeler. En una zona llana próxima a un río, lo han ido creando en varias etapas. La combinación es perfecta: el estanque, la huerta en compartimentos, los grandes macizos de flores y el césped, rodeándolo todo.

Enclaves íntimos
No era posible ni aconsejable partir de manera brusca de la vivienda con macizos de plantas, ya que la gran cantidad de piedra de sus fachadas obligaba a establecer un escalón intermedio de áridos. La solución consistió en un espléndido camino perimetral de adoquines con una gran explanada. Y en su conjunto no hay duda de que el equilibrio está bien conseguido. Por un lado destaca la pradera de césped, siempre bella y verde en el atlántico, en este caso Cantabria, gracias a la humedad de la zona; y por otro, los grandes macizos de arbustos de flor (celindas, rosales, hortensias, etc.) y los de vivaces (hipéricos, estachis y margaritas de varias especies). Es como si las flores se encargaran de producir enclaves íntimos bien aislados, y el césped, zonas de paseo, juegos y frescor. Un gran estanque, inspirado en los jardines de agua hispano-árabe, decora el bosquete de abedules. Y una huerta, conformada en áreas entre caminos y glorietas empedradas, completa el jardín con los calabacines, pimientos e hinojo entre más y más flores.

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