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Drenaje de suelo

Viernes, 26 de febrero de 2010

El mismo tipo de suelo puede, por otra parte, aumentar la capacidad de eliminar el agua excedente de un suelo demasiado compacto, llevando a cabo, de este modo, una provechosa función de drenaje.  Un subsuelo arcilloso, por el contrario, agrava los inconvenientes de un suelo compacto, acentuando la gravedad de los estancamientos de las aguas y los consiguientes peligros de asfixia radicular; pero, gracias a su elevada impermeabilidad, resuelve en parte los inconvenientes de un suelo demasiado suelto.

Sequía

Jueves, 25 de febrero de 2010

Es preferible que el subsuelo presente características opuestas a las del suelo, sobre todo en lo que atañe a la permeabilidad, es decir, la capacidad de dejarse atravesar por el agua. En efecto, un subsuelo rico en partículas de diámetro grande (arena, gravilla, etc.) tiende a acentuar los defectos de un suelo con la misma textura gruesa, es decir, suelta, haciéndolo más vulnerable ante la sequía.

Subsuelo

Miércoles, 24 de febrero de 2010

El estrato inerte está situado inmediatamente por debajo del precedente; su importancia radica en el hecho de que permite profundizar a las raíces, aprovechando de este modo un volumen mayor de terreno, sobre todo para la búsqueda de agua, de la que actúa como reserva. el subsuelo, en el que se acumula el agua que desciende hacia abajo a causa de la fuerza de la gravedad. Dado que, normalmente, las raíces no llegan hasta esta capa, toda el agua que alcanza dicha profundidad y las sales minerales que transporta la misma pueden considerarse perdidas para las plantas.

El Suelo

Martes, 23 de febrero de 2010

El suelo, a su vez, puede dividirse en un estrato activo y un estrato inerte.
El estrato activo tiene una profundidad igual a la de la roturación (o del arado en los campos grandes, que se trabajan mecánicamente): por ello también se denomina estrato arable; en esta porción se hallan la mayor parte de los microorganismos y de las raíces de las plantas.

Suelo

Lunes, 22 de febrero de 2010

Si se excava un hoyo en el terreno puede observarse que el mismo está formado por varias capas. El conjunto de las capas constituye el denominado perfil vertical.

Éste tiene una gran importancia a la hora de determinar la reacción del suelo cuando albergue los cultivos. El perfil vertical del terreno está formado, por lo general, por 2 capas principales. Comenzando por arriba, se tiene: el suelo, que es la parte en la que penetran las raíces de las plantas, y en la que viven la mayor parte de los microorganismos y de los animales característicos del terreno, como las lombrices.