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Ciclo angioespérmico en las flores

Lunes, 4 de junio de 2012

Ciclo angioespérmico.
Los granos de polen, una vez maduros, son transportados por el viento, insectos o aves hasta el estigma de la flor, desde otra vecina o distante. Allí fecundan al óvulo u óvulos según sea el caso, transformándose en el o los frutos. Estos contienen las semillas, que al germinar dan origen a una nueva planta, con lo cual se reanuda el ciclo vegetativo de la especie.
Un misterio maravilloso que se renueva en el silencio y la intimidad de la naturaleza y lejos de nuestras miradas.

Plantas jardin

Jueves, 24 de junio de 2010

LA ELECCIÓN DE LAS PLANTAS
Volviendo a las plantas, de febrero a abril hay numerosos bulbos entre los que elegir y son abundantes las variedades de campanillas de invierno. Galanthus elwesii es de las favoritas, con hojas anchas de color verde grisáceo y flores acampadas de pétalos blancos con una marca verde. Hay variedades de Galanthus raras y costosas, sólo propias para coleccionistas, aunque G. caucasicus y G. nivalis con sus variedades son fáciles de obtener. Por lo general se desconoce que hay campanillas de invierno también en otoño, y merece la pena buscar G. nivalis reginae-olgae.
Pueden añadirse a lo anterior los narcisos blancos, desde el diminuto
Narcissus triandrus Albus al espigado tragapán N. Mount Hood. Es posible ampliar la estación floral con N. poeti-cus Acatea y N. recurvus, que durarán hasta el principio de mayo.
Los crocos blancos, como Crocus chrysanthus Snow Bunting, constituyen una buena inversión, ya que en general están menos expuestos a los estragos de las aves; el gran croco holandés Kathleen Parlow es fuerte y muy duradero. Si se emplean como subplantación a una perenne baja, como Geranium sanguineum Álbum, se reducirá el trabajo y se lograrán dos estaciones florales en cada cuadro. Con vistas al otoño, puede también plantarse Colchicum speciosum Álbum, que queda particularmente bien si se presenta a través del follaje púrpura de Viola labradorica, que es a su vez buena cobertera del suelo y tolerante a la sombra seca.
También resulta aceptable el uso en las proximidades de plantas de follaje plateado, como Artemisia canescens. Con ellas puede combinar otras de color blanco variegadas, de forma que el conjunto no esté basado únicamente en las flores. Cornus alba Elegantísima es muy adecuada, aunque necesita abundante espacio (aproximadamente 1,8 x 1,8 m). Es de hoja caduca, al contrario que Rhamnus alaterna Argenteovariegata que, sin embargo, crece más lentamente.
Todas las especies de Philadelphus son idóneas, teniendo en cuenta que algunas, como P. Belle Etoile, llevan una mancha púrpura en la base de los pétalos. P. Beauclerk es de un blanco puro. Casi todas tienen un aroma fuerte y penetrante, que se llega a asociar con los jardines blancos.
Varias de las rosas arbustivas resultan perfectas para nuestro objetivo. Rosa alba Semiplena se emplea con buenos resultados, pero también son merecedoras de ocupar un sitio R. rugosa Blanc Double de Courbert y R. r. Alba entre otras.
Entre las plantas perennes tenemos la enorme Crambe cordifolia (col marina) de hojas flaccidas y que recuerda en floración a un gran repollo; merece la pena dejar los tallos muertos, que en los días de invierno ofrecen un blancor fantasmagórico. Pruebe también Campánula x burghaltii, de un gris gélido, con Phlox paniculata Har-lequin o Norah Leigh, ambas con follaje variegado. Pueden incluirse especies de Phlox lisas de flor blanca, como P. paniculata White Admiral o P. p. Frau A. Buchner.
Verónica virginica Alba tiene un hábito magnífico, erecto, y debe aparecer detrás de la semidoble Anemone x hybrida Louise Uhink o junto a la más alta A. japónica Alba. Vienen a continuación las especies de Hosta, como H. fortunei Thomas Hogg, con buenas hojas blancas y verdes, y H. plantaginea Grandiflora, de flores dobles, blancas y muy fragantes; es ésta la única especie del género que prefiere el sol. Las grandes hojas contrastan bien con el intenso rojo, o blanco en nuestro caso, de Kniphofia uvaria Maid of Orleans, que tiene el inconveniente de ser difícil de encontrar y de establecer, por lo que puede probarse con la nueva K. Little Maid, de color ligeramente crema.
Hacia el final de la estación, las especies de Hibiscus de flores blancas, como H. syriacus Totus Albus e H. s. W. R. Smith, son de inapreciable valor y mantienen el arriate hasta al comienzo de Colchicum.
Pueden probarse muchísimas plantas más, desde el malvavisco de flores blancas hasta los pensamientos blancos de invierno, desde Rosa lon-giscuspis, hasta la rosa floribunda Iceberg. Por detrás o a un extremo del arriate pueden plantarse Potentilla, Staphylea y exquisitos Prunus de flores blancas; Prunus subhirtella Autum-nalis es una buena variedad que florece en invierno y al principio de la primavera en períodos benignos y que, gracias al diminuto tamaño de sus flores, no arroja demasiada sombra sobre el arriate.
Una vez que se haya embarcado en la aventura de un jardín blanco, com-prooará que resulta enormemente interesante y satisfactorio. Con toda seguridad, quedará contenta.