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LA PODA

Jueves, 26 de mayo de 2011

LA PODA: NECESARIA
Tras plantar la vid, córtela hasta dejar sólo cuatro yemas. La superior emitirá normalmente una prolongación en la dirección debida: guíela en vertical para formar el tronco y elimine cualquier brote que crezca a partir de las otras tres yemas. Si la superior falla, utilice el mejor de los brotes de las inferiores. Mientras se está formando el tronco, no deje más que 60 cm de la vegetación de un año para el siguiente. Si el crecimiento es muy superior a estos 60 cm, corte (en cuanto hayan caído las hojas) todo lo que sobre para asegurar la obtención de un tronco fuerte capaz de emitir laterales fructíferos todos los años durante mucho tiempo. De esta forma, se tardarán cinco veranos en conseguir un tronco de 3 m de altura, que es más o menos el tamaño medio para un invernadero de aficionado.
Las yemas del tronco emitirán brotes laterales. En primavera surgirán dos o más de estos laterales a partir de cada, debiendo eliminarse todos salvo el más fuerte cuando alcancen 2-5 cm de largo, guiando los que se han conservado a lo largo de los alambres. No es muy probable que en esta primera etapa aparezcan racimos, pero si saliese alguno, córtelo. No deje que se forme ningún fruto hasta la tercera temporada y, en ésta, solamente en una rama. En la cuarta podrá ampliar hasta tres y a seis en la quinta. A partir de este momento, será una buena medida dejar una rama por cada 30 cm de tronco central, obteniendo diez a partir de un tronco de 2,5 m, aunque una vid bien asentada y sana puede producir más como habrá podido observar en muchos ejemplares de la vecindad. Durante los dos primeros años deje que los sarmientos crezcan profusamente durante la estación de crecimiento. En cuanto pueda, tras la caída de las hojas, pódelos dejando una o dos yemas junto al tronco, y corte éste a unos 60 cm, como ya se ha descrito. Algunos de los sarmientos más débiles se eliminarán automáticamente al cortar el tronco; a partir de este momento, los sarmientos deben cortarse de la forma normal cada primavera y verano. Esto es importante.
En primavera se reducen las yemas a una por rama y a continuación se deja que éstas se desarrollen. Posteriormente, se pinzan todas las ramas que hayan echado flores dejando dos hojas entre ellas y la punta, y las que no hayan florecido, a unos 75 cm. Las ramillas secundarias que broten en los puntos de pinzamiento se despuntan dejando una hoja.
Cuando el tronco haya alcanzado la altura necesaria, se corta su punta cada otoño hasta llegar a madera bien madura, lo que supone eliminar sólo unos cuantos centímetros en las estaciones con buen tiempo para la maduración, salvo que se trate de una vid extraordinariamente vigorosa. En este caso es mejor controlar el crecimiento en verano, cuando se proceda a la poda de las ramas laterales. Vuelva a cortarlas en otoño. Este tratamiento de verano y otoño debe aplicarse todos los años sin excepción.

¿Que se poda?

Lunes, 14 de junio de 2010

Estamos en marcha, preparándonos para festejar la primavera en nuestro jardín. Y, dentro de los arreglos que deben hacerse este mes se encuentra la poda de algunas especies.
* Hacia fines de septiembre podemos empezar con la poda de los rosales, con tijeras de podar limpias y afiladas: hasta una altura de’45 cm. en el caso de los arbustivos, mientras que los de pie se podan por encima del lugar del injerto. Hay que recortar las ramas hasta una longitud de 40 cm. como
máximo, justo encima de una yema. • De las trepadoras no deben podarse las ramas principales, pero sí las laterales, hasta por encima de la quinta yema. • Es recomendable podar las ligustrinas que necesiten un rejuvenecer. Sólo hay que mantener las ramas principales fuertes hasta una longitud de entre 50 y 100 cm. • También hay que ‘atacar’ a las hiedras que hayan formado ramas que cuelgan sueltas y los pedúnculos adheridos a las ventanas o a los tejados. » La clemátide de floración tardía debe podarse hasta justo por encima del suelo. • De las hortensias se pueden podar todas las ramas hasta justo por encima del suelo.