La planta del cilantro

La planta del cilantro tiene una altura variable entre 30 y 60 cm.
La parte que se aprovecha son los frutos, llamados impropiamente semillas, de color marrón claro, de los que se obtiene un polvo o molienda que se emplea para aderezar sopas, carnes y pescados, junto a otras viandas y dulces preparados al horno como, en particular, las galletas. El tallo es recto y ramificado.

Cilantro

EI cilantro es una especie herbácea anual, originaría de la Europa surorientaL Pertenece a la familia de las umbelíferas, al igual que el eneldo o el hinojo silvestre. Es una planta de fácil cultivo, que no precisa especiales cuidados.

La Cebolla

Desde entonces, el chalote se ha difundido especialmente por Francia, donde aún hoy es cultivado en casi todos los huertos, bulbo, de sabor más intenso que el de la cebolla, al tiempo que más dulce que el del ajo es, en efecto, un ingrediente importante en la cocina transpirenaica. En los países iberoamericanos su cultivo está poco extendido, aunque se prevé una mayor difusión del mismo, pues representa una alternativa óptima al ajo, particularmente indicada para aquellas personas que no aprecian el sabor demasiado fuerte de dicho bulbo.

Regar

El agua introducida en el embudo C emplea, para pasar al recipiente, un tiempo considerable, ligeramente inferior al del embudo B, que contiene la arcilla. En este caso, el terreno es arcilloso.

Un ejemplo de aplicación de este método es el siguiente (para seguirlo mejor puede atenderse a las figuras):
El agua vertida en el embudo A (el que contiene la arena) emplea 10 minutos en descender por completo al recipiente inferior. El agua vertida en el embudo B (el que contiene la arcilla) tarda, por su parte, 40 minutos en descender por completo al recipiente inferior. Llegados a este punto, se dan tres posibilidades: 1. Si el agua vertida en el embudo C (el que contiene el terreno que examinamos) emplea unos 25 minutos (de 23 a 27) en descender por completo al recipiente inferior, el terreno será de mezcla media. En este caso, el tiempo es más o menos el medio entre las otras 2 muestras.

La tierra

Cada submuestra se extrae a una profundidad de 20-25 cm, y debe mezclarse a continuación cuidadosamente con las demás. Al final, de la tierra obtenida, se separa una parte de unos 500 g de peso, más que suficiente para realizar el análisis. Ésta constituye la muestra final que hay que proporcionar al laboratorio. Hay que tener el cuidado de extraer piedras y guijarros, porque el análisis sólo se hace de la tierra fina. La extracción debe realizarse en varios puntos, excluyendo en todo caso los márgenes del campo que, por lo general, tienen una composición física distinta de la media.

Composicion del suelo

Para obtener datos fiables, es necesario que la extracción se realice de forma correcta; conviene seguir el siguiente procedimiento.
Antes que nada, lo que es importante conocer es la composición media del terreno; dado que la misma puede variar, aunque sea por poco, incluso en distancias cortas, es necesario efectuar varias extracciones, cada una de las cuales se denomina submuestra. En general, son suficientes de 5 a 10 submuestras.

Cuidado del suelo

Para obtener datos seguros sobre la composición del terreno, puede hacerse analizar por un laboratorio. Puede informarse en la Cámara Agraria o en los semilleros.

Para conocer la composición del terreno es suficiente pedir la realización de un análisis físicomecánico, que suele ser económico. Este análisis sólo se realiza, al igual que los análisis químicos de los que se hablará más adelante, sobre la tierra fina.

Jardin cuidados

A continuación se mide, con un reloj, el tiempo que emplea el agua en traspasar completamente hasta los recipientes colocados bajo los embudos y se toma nota de los resultados. Siempre se comprobará que el agua se filtra más rápidamente por el embudo A, es decir, el de la arena, y más lentamente por el embudo B, es decir, el de la arcilla.

La velocidad de infiltración del agua por el embudo C, el de nuestro terreno, será en cualquier caso intermedia entre los valores hallados en los 2 primeros casos.

Terrenos

A continuación se describen los métodos principales, partiendo de los más prácticos. Hay un método muy sencillo, aunque más bien aproximado, para realizar una primera valoración de la textura del terreno. Consiste en coger con la mano un puñado de tierra, apretarla y después dejarla resbalar por la palma de la mano. Para obtener resultados válidos hay que evitar que el terreno esté demasiado seco ni excesivamente húmedo.  El terreno resbala velozmente por la palma de la mano y desaparece sin dejar partículas residuales sobre la misma. En ese caso, el terreno es suelto.

Tipo de terreno

Al conocer las características del terreno se pueden elegir las especies y las variedades más adecuadas para el cultivo. Además, si el terreno presenta algún defecto en sus características físicas es posible mejorarlo, dentro de ciertos límites, realizando las oportunas actuaciones.
Hay diversas técnicas para valorar las características físicas del terreno: algunas requieren de sencillos experimentos prácticos, que pueden llevarse a cabo fácilmente en casa; otras, por el contrario, se basan en análisis de laboratorio.