Plantas de interior

En el interior
Los meses de invierno se pueden considerar los más importantes para las plantas de interior ya que su cultivo en esta época del año resulta difícil.
La adaptación a los locales cerrados, pobres en oxígeno y alterados por la calefacción suele ser el principal obstáculo.
Hasta hace unos años, las aspidistras, alguna palmera –de origen mediterráneo o las begonias eran las únicas plantas que se podían colocar en una habitación cerrada, ya que son especies que se adaptan a las condiciones ambientales menos favorables. Pero hoy en día, la situación durante el invierno en los interiores ha mejorado considerablemente: casi todos podemos disponer en casa de la luz, la humedad y la temperatura adecuadas para la vida de una gran variedad de plantas. De esta forma, todo el que quiera puede realizar su propio jardín doméstico, añadiendo así a la decoración un elemento bello y natural.
A veces, uno de los principales problemas consiste en la escasez de luz, pero es algo que se puede solucionar. Las plantas pueden vivir en ambientes desprovistos totalmente de luz, siempre que gocen de al menos 6 ó 7 horas al día de luz artificial.
Muy perjudiciales resultarán las calefacciones y las corrientes de aire. Los cambios bruscos de temperatura serán peligrosos. No hay nada peor que abrir las ventanas cuando la temperatura en el exterior es baja, ya que el frío puede afectar de forma irreversible a los ejemplares. Deben evitarse las corrientes, que producen una evaporación muy fuerte y rápida, ocasionando una desecación acelerada de las hojas y después de los tallos y raíces.
La sequedad en el aire, debido a las calefacciones, también debe tenerse en cuenta. La mejor manera de solucionar este problema es pulverizar o rociar periódicamente.
Otro enemigo de las plantas es el polvo que se posa sobre sus hojas y que impide su respiración. Esto puede llegar a ocasionarles incluso la muerte por asfixia. Así que debemos limpiarlas de vez en cuando pasando un trapo húmedo por encima.
En el interior, en esta época, podemos ver espléndidas a las scheffleras, marantas, nidularios o violetas africanas. Estas últimas, además de ofrecernos unas atractivas hojas redondeadas y carnosas de color verde
oscuro, recubiertas por el haz de pilosidades blanquecinas y por el envés de tonos rojizos, emitirán inflorescencias de intensas tonalidades, desde el blanco más puro hasta los más intensos púrpuras y morados.

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