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Recortes y podas

Lunes, 9 de agosto de 2010

Recortes y podas
En el mes de septiembre es cuando debemos realizar la poda de los rosales trepadores, que se denomina poda de formación. Si ésta no se realiza anualmente, el rosal irá formando ramas de floración superpuestas, que a la larga serán como una montaña. Si no lo evitamos y dejamos que la planta crezca de esta manera, estaremos estimulando determinadas enfermedades y dificultando el mantenimiento.
De igual forma, tenemos que recortar los macizos de plantas herbáceas perennes y si hace falta retocar los setos.
También debemos completar la poda de algunos frutales de verano que hayan terminado su producción.

Poda de arboles frutales

Viernes, 9 de julio de 2010

La poda de frutales y otras labores del tiempo
Diciembre e incluso principios de enero (dependiendo del lugar), depara una gran actividad. Hay que podar frutales como perales y manzanos y protegerlos de plagas y enfermedades, sembrar cebollas grandes y guisantes, blanquear endivias y prestar algunas atenciones indispensables al invernadero.
QUIZA uno de los principales trabajos que hay que realizar en el huerto es la poda, operación imprescindible para obtener buenos frutos en su momento. Lo mejor para llevar a cabo esta operación tan dura, es elegir una mañana fría: el ejercicio resultará tonificante y no se sentirá la baja temperatura.
PRIMERO, LOS MANZANOS
Si los árboles de forma alta son jóvenes, la poda invernal los «forma» y controla su futuro crecimiento. En caso de árboles de más edad, la poda sirve fundamentalmente para asearlos, al cortar las ramas viejas, enfermas o muertas y suprimir las que puedan congestionar la copa del árbol impidiendo el acceso de la luz y el aire, lo que provocaría enfermedades.
Arboles jóvenes recién plantados.
La poda es bastante enérgica. Los árboles jóvenes suelen tener cerca de tres ramas largas y tiernas. Se recortará cada una de ellas hasta la altura de una yema que mire hacia afuera. En primavera, brotarán dos ramitas justo debajo del corte. En el mes de diciembre siguiente, se vuelven a cortar estas ramas por la mitad, al nivel de una yema orientada hacia fuera. Volverán a salir dos ramitas debajo de cada corte, con lo que en dos años, el número de ramas se habrá multiplicado por cuatro, adoptando la forma de una copa abierta.
El árbol empezará a tener aspecto de tal y no el de un pimpollo desgarbado. Podándolo, le ayudamos a componer esta bóveda de ramas y hojas que tanto necesita.
Arboles establecidos. El motivo de la poda es incrementar la producción y mejorar la calidad de los frutos. Una vez establecido el árbol como conviene, las podas enérgicas son innecesarias. Si nos excedemos, estimularemos la formación de nuevas ramas y hojas, desviando las energías del árbol, que deben concentrarse en la producción de una buena cosecha, en lugar de hojas en abundancia.
Poda de raíces. A veces, sin embargo, el comportamiento de los manzanos nos «contraría». A pesar de una poda correcta, forman amasijos de ramas y hojas y casi ningún fruto. Entonces hay que intervenir con energía, recurriendo a la poda de raíces. Cuando los árboles tienen sólo algunos años de vida, no más de seis o siete, la forma más fácil de podar las raíces es desenterrando el árbol y cortando todas las raíces secundarias gruesas, así como la raíz pivotante central. Entonces se vuelve a colocar el árbol en su hoyo, se amontona la tierra entorno a las raíces y se holla bien. Recortando de este modo el sistema radicular, se reduce el crecimiento apical, con lo que mejora la producción de frutos.
Los árboles más viejos necesitan un tratamiento distinto. Para llegar a sus raíces, se cava una zanja circular de 45 cm de ancho y a 45-60 cm de distancia de la base del árbol. Al cavar, se encontrarán raíces gruesas que será preciso serrar. Una vez suprimidas todas las raíces de gran tamaño, se devuelve la tierra a su sitio, hollándola.

¿Que se poda?

Lunes, 14 de junio de 2010

Estamos en marcha, preparándonos para festejar la primavera en nuestro jardín. Y, dentro de los arreglos que deben hacerse este mes se encuentra la poda de algunas especies.
* Hacia fines de septiembre podemos empezar con la poda de los rosales, con tijeras de podar limpias y afiladas: hasta una altura de’45 cm. en el caso de los arbustivos, mientras que los de pie se podan por encima del lugar del injerto. Hay que recortar las ramas hasta una longitud de 40 cm. como
máximo, justo encima de una yema. • De las trepadoras no deben podarse las ramas principales, pero sí las laterales, hasta por encima de la quinta yema. • Es recomendable podar las ligustrinas que necesiten un rejuvenecer. Sólo hay que mantener las ramas principales fuertes hasta una longitud de entre 50 y 100 cm. • También hay que ‘atacar’ a las hiedras que hayan formado ramas que cuelgan sueltas y los pedúnculos adheridos a las ventanas o a los tejados. » La clemátide de floración tardía debe podarse hasta justo por encima del suelo. • De las hortensias se pueden podar todas las ramas hasta justo por encima del suelo.